La filosofía de Aristóteles

  • La metafísica de Aristóteles

La problemática de Aristóteles parte de los planteamientos de Platón, y en particular de su teoría de las ideas, que critica en su metafísica. La palabra metafísica es posterior a Aristóteles y tiene un origen fortuito.

Como se ha dicho, para Platón, la esencia de las cosas, su verdadero ser, son sus ideas, que se encuentran separadas de ellas y de las que las cosas sensibles son solo sombra y reflejo. Aristóteles parte de la misma idea del ser y el conocimiento. Lo que no admite es que la esencia de las cosas esté fuera de ellas. Frente a las ideas, Aristóteles busca la esencia de las cosas en su sustancia. Pero para llegar a ella se pregunta antes por el sentido de lo que llamamos ente o ser. Este será el objeto de la menos necesaria, pero la más importante de todas las ciencias: la filosofía primera o metafísica.

Es una ciencia que está por hacer. Aristóteles la llama la “ciencia buscada”. Y, en verdad, cuando preguntamos de qué se trata, nos quedamos al pronto un poco desconcertados, porque Aristóteles nos da por lo menos tres respuestas. La filosofía primera trataría, en primer lugar, del ser en cuanto tal; en segundo lugar, de Dios; y en tercer lugar, de la sustancia.

Platón y Aristóteles (Detalle de La Escuela de Atenas de Rafael, 1509).

La metafísica se ocupa de todas las cosas, pero bajo un único respecto: el del ser. Le interesan las cosas, no en tanto que son esto o aquello, sino solo en tanto que son; algo común a todas ellas, por eso se ocupa de todas. Ahora bien, no todas son de igual manera, con la misma plenitud y en el mismo sentido. La manera propia de ser es ser sustancia. Todo lo demás es en relación con la sustancia. La sustancia por excelencia, la única en que se dan plenamente consistencia y subsistencia es Dios. Todas las demás sustancias cambian y dependen de algún modo de otras. Dios es la única sustancia inmóvil y autosuficiente; por tanto lo más que se puede ser. Es el ideal de ser.

Se entiende que en cierto modo esta metafísica se confunde con la teología. El concepto que tiene Aristóteles de Dios es diferente, ya que lo identifica con el ser. Pero no sólo le interesa Dios en su metafísica, le interesan los distintos modos del ser. No se trata de que haya muchas clases de entes, sino de que hay muchos modos de ser ente. Concretamente cuatro:

  1. Por sí mismo o por accidente.
  2. Según una determinada categoría.
  3. Verdadera o falsamente.
  4. En potencia o en acto.

El primero es que ser por sí mismo será ser más propiamente que ser por accidente.

En segundo lugar, se pueden distinguir diversas maneras de ser según el modo de predicarse las cosas. Las maneras de decir o predicar el ser las llama Aristóteles categorías, y afirma que son como los géneros supremos del ser, dentro de los cuales se pueden clasificar todas las cosas.

En tercer lugar, se puede decir de las cosas que son verdaderas o falsas. La verdad o falsedad es algo que afecta ante todo a los juicios. Son primariamente los juicios los que son verdaderos o falsos; las cosas son sin más, ni verdaderas ni falsas: son lo que son. La verdad no afecta a las cosas sino al entendimiento.

En cuarto lugar, distingue Aristóteles entre ser en acto y en potencia. Decimos de algo que es blanco, filósofo, vidente o un hombre, cuando lo es efectivamente, en acto. Pero el no ser todas estas cosas no supone necesariamente pura ausencia de ser. El ser en potencia no es mera ausencia de ser: es otra manera de ser.

Sustancia se traduce de la palabra ousía pero ¿qué es la ousía en el sentido técnico de Aristóteles? La ousía, la sustancia, es la primera de las categorías. Pero se diferencia del resto en que todas las demás se predican de ella, mientras que ella no se predica de ninguna. El verdadero ser no estaría en las ideas o esencias, como pensaba Platón, sino en las cosas concretas. Se plantea un problema: para que algo concreto sea objeto, o sujeto, de predicación, tiene que ser algo determinado; es decir, no es un mero algo. Todas las sustancias (cosas concretas) tienen una materia y una forma. Esta doctrina es la respuesta de Aristóteles a la doctrina de las ideas de Platón. Las ideas o formas existen ciertamente: sin ellas no habría sustancia ni ser. Pero no están fuera ni por encima de las cosas: están en ellas. La verdadera realidad está en este mundo y son las cosas concretas.

  • La física de Aristóteles

El movimiento y la pluralidad eran los dos problemas sin resolver desde Parménides. La teoría de las ideas de Platón había sido un ensayo de resolución del segundo. Pero Platón no había podido abordar adecuadamente el problema del movimiento entendido como paso del ser al no ser y viceversa. ¿Cómo puede el ser dejar de ser? ¿Cómo puede del no ser salir el ser? Aristóteles lo resuelve reformulando los términos: el movimiento no es paso del no ser al ser, sino de un modo de ser a otro, del ser en potencia al ser en acto. El movimiento es la actualidad de lo posible en tanto que posible.

El eje central de la física de Aristóteles es la idea de causalidad. Distingue varios tipos de causas. Las dos primeras, la causa materia y la causa formal, coinciden con la materia y la forma. La causa material es aquello de que algo está hecho (la madera de la mesa) y la causa formal, lo que hace que algo tenga un ser determinado (forma de mesa). Materia y forma en este sentido son causas, pero lo son del ser estático. No dan razón del movimiento.

El movimiento se explica por otras dos causas: la causa eficiente y la causa final. La eficiente es aquello por lo que algo ocurre o llega a ser: el por qué, lo que produce (el trabajo del carpintero). Y la causa final es el para qué (para comer en la mesa).

Dios es, según Aristóteles, primera causa eficiente y final. Todo lo que se mueve es movido por algo, y esto a su vez ha de serlo por otra cosa, y así sucesivamente. ¿Hasta dónde? Hasta un primer motor que no se mueva, porque de lo contrario el movimiento sería infinito. La primera causa eficiente del movimiento sería Dios. Dios es acto puro; no hay en él materia, potencialidad; es la máxima realización. Mueve el universo sin esfuerzo, sin moverse, porque lo atrae por su mismo ser.

A partir de todo esto va elaborando Aristóteles los diversos conceptos de la física: espacio, tiempo, vacío, infinito, movimiento. La metafísica de la sustancia elaborada por Aristóteles suponía tener que enfrentarse con una gran cantidad de problemas físicos. Por ejemplo, la relación con el infinito, el cual solo tiene sentido como atributo de la sustancia, y no como algo realmente existente sino como potencia.

Algo semejante ocurre con el espacio. Aristóteles no puede aceptar que sea una especie de continente de las cosas independientes de ellas. Hay espacio porque hay cosas, es un atributo de los cuerpos. ¿Cómo es entonces que, al desplazarse un cuerpo, su lugar lo ocupa otro y no se lo lleva consigo? Porque, aunque el lugar está determinado, este no pertenece al cuerpo en cuestión sino a los que lo rodean marcando su límite.

Por último tiene que enfrentarse con la idea del vacío, que para Aristóteles es incompatible con la estructura de la realidad física. Si hubiera vacío, como afirman los atomistas, los movimientos serían caóticos. Aristóteles afirma que todo movimiento es un paso ordenado de un estado de reposo a otro.

  • La lógica de Aristóteles

En el hombre, a diferencia de Dios, no puede haber pensamiento sin palabras, sin lenguaje, ni lenguaje sin sociedad. El hombre, que es animal político, es también animal parlante: el animal que tiene lenguaje (logos). A través del lenguaje los hombres se dicen unos a otros lo que son las cosas.

La lógica está en estrecha relación con la metafísica, por que el logos (razón, lenguaje) consiste en decir lo que son las cosas y sirve de instrumento a la verdad del ser. Por su capacidad lógica, el alma es en cierto modo todas las cosas.

Pero lo central de la lógica aristotélica es la doctrina del silogismo o razonamiento, en la que se establecen las condiciones de las conexiones entre las proposiciones desde un punto de vista formal, independientemente de su contenido. El silogismo es el razonamiento perfecto. Contiene tres proposiciones: mayor, menor y conclusión:

  1. Todos los hombres son mortales.
  2. Sócrates es hombre.
  3. Sócrates es mortal.

En él, dos términos extremos (mortal y Sócrates) se unen a través de un término medio (hombre). Según el lugar que ocupe este término medio habrá distintas figuras de silogismos, que podrán además convertirse entre sí, es decir, transformarse unas en otras.

Estos análisis lógicos tienen una función de policía del pensamiento. Que un razonamiento sea formalmente impecable no garantiza la verdad de la conclusión. Para que esta sea verdadera han de ser verdaderas las premisas.

BIBLIOGRAFÍA

AAVV. Historia del pensamiento filosófico y científico. Antigüedad y Edad Media. 1ª Edición. Barcelona: Herder, 2010. pp. 159-199.

PADILLA MORENO, J. Historia del pensamiento antiguo y medieval. 1ª Edición. Madrid: CEF, 2016. pp. 65-83.

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