Nociones, principios y conceptos fundamentales sobre el Arte prehistórico

LOS AVANCES EN LA INVESTIGACIÓN DEL ARTE PREHISTÓRICO Y SUS PROTAGONISTAS

La valoración y el estudio del Arte Prehistórico se desarrollan sobre todo en el siglo XX, aunque es en la segunda mitad del siglo XIX cuando se inician sus principios básicos.

  • Primeros datos.

Tradicionalmente se ha venido aceptando que las primeras notas sobre arte rupestre paleolítico corresponden a F. De Belleforest, autor que en 1575 edita una obra titulada Cosmonogía Universal, donde hace referencia a la cueva de Rouffignac. Pero Belleforest sólo habla de las magnitudes de la caverna y no de las evidencias rupestres, por lo que no podemos emplear esta información.

Lope de Vega, en Las Batuecas del Duque de Alba (1597) hace referencia a las casas trogloditas de Las Batuecas, pero ocurre como con el ejemplo anterior, no es un dato válido.

Peña Escrita (Fuencaliente, Ciudad Real).

Hasta el siglo XVIII no obtenemos el primer dato historiográfico válido con Fernando José López de Cárdenas, el cura de Montoro, el cual en 1783 descubre y copia los pictogramas de Peña Escrita, interpretándolos como inscripciones fenicias, egipcias o púnicas.

  • Siglo XIX: batalla por la autenticidad.

A pesar de los estudios de López de Cárdenas, el comienzo oficial de los mismos se inicia en la segunda mitad del siglo XIX. La primera pieza de arte paleolítico descubierta corresponde a un bastón perforado con la representación muy parca de una probable ave, en la cueva suiza de Veyrier por F. Mayor.

Este fenómeno da lugar a un ansia coleccionista de conseguir objetos similares y se inicia así un expolio descontrolado en numerosos yacimientos. Entre 1860 y 1870 asistimos al saqueo y extracción de arte mobiliar en cuevas francesas. Pero también se comienza  enfocar el tema con mayor precisión científica.

El hito historiográfico fundamental acontece en 1868 con la publicación del libro Antigüedades prehistóricas de Andalucía de Manuel de Gógnora y Martínez, quien da a conocer un nuevo yacimiento: la Cueva de los Letreros en Almería.

Los Letreros (Vélez-Blanco, Almería).

En 1878 tiene lugar otro hecho memorable, la localización de unos grabados representando animales en las paredes de Cueva Chabot, aunque en la época no se tuvieron en cuenta.

Marcelino Sanz de Sautuola.

En 1879 se produce el verdadero descubrimiento científico del arte rupestre paleolítico, descubrimiento que provocó fuertes enfrentamientos académicos pero que sirvió también para abrir nuevas vías de investigación. Marcelino Sanz de Sautuola excavaba en la cueva de Altamira. Un día, su hija descubre por accidente el Panel de los Polícromos, comenzando así una agria polémica científica. Sanz de Sautuola publicó los vestigios materiales de Altamira junto a una reproducción de obras rupestres, afirmando que eran contemporáneas a los objetos de piedra y hueso de sus excavaciones. Pero los maestros franceses de la Prehistoria, en un acto chovinista, no aceptaron la autenticidad de los bisontes de Altamira, acusando al investigador español de falsificador y desprestigiándolo, muriendo al poco tiempo sin tener su trabajo reconocido. Sautuola tuvo mala suerte al toparse con Altamira ya que la cueva conserva un arte excepcional que no es representativo del arte rupestre paleolítico.

Altamira (Santillana del Mar).

En 1883 H. Breuil entra en escena con descubrimientos de arte rupestre paleolítico en Figuier, La Mouthe y Pair-non-Pair, verificándose la representación de animales. En 1902 se celebre un congreso donde Breuil aprovecha para presentar sus descubrimientos y los argumentos que confirman la autenticidad del arte de la cueva de Altamira.

  • Primera mitad del siglo XX: el “reinado” de Breuil.

El interés por la investigación prehistórica se desplaza del foco tradicional franco-cantábrico a otras regiones peninsulares. Cabré Aguiló descubre sobre las paredes de un abrigo rocoso de Calapatá varios ciervos naturalistas pintados, contactando con un nuevo tipo de arte rupestre: el Arte Levantino.

Calapatá (Cretas, Teruel).

Entre 1909 y 1914 tiene lugar un fuerte impulso en la investigación del arte prehistórico. En esta época se descubre algo inusual en el arte paleolítico: los famosos bisontes modelados en arcilla de la cueva de Tuc-d’Audoubert.

Se comienza a investigar en el extremo opuesto, en Andalucía, descubriéndose la cueva de La Pileta en Málaga. J. Cabré y Hernández Pacheco publican otros conjuntos de arte rupestre en Andalucía. Además, Breuil no retira sus ojos de la zona, a pesar de la lejanía y encuentra dos estaciones más de arte rupestre paleolítico: Doña Trinidad de Ardales y La Cala.

El periodo de entreguerras está marcado por una avalancha de descubrimientos, excavaciones, investigaciones y publicaciones. Asistimos a un par de hitos historiográficos: J. Cabré publica las cuevas de Los Casares y La Hoz en 1934, y L. Pericot excava la cueva de Parpalló en Valencia entre 1929 y 1931. Durante la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial las investigaciones sufrieron un notable freno.

  • Segunda mitad del siglo XX: crisis de los paradigmas breuilianos.

La publicación del arte de Parpalló ponía en evidencia la existencia en el Mediterráneo español de una fuerte tradición artística del Paleolítico superior. Entre 1945 y 1960 se suceden, sin interrupción, descubrimientos y estudios tanto en Francia como en España, gracias a la incorporación de una nueva generación de prehistoriadores. Es la década de los sesenta la que ve renovar los fundamentos metodológicos y teóricos del arte prehistórico, además de un aumento de las áreas exploradas.

En los últimos treinta años se ha propiciado notablemente el desarrollo de la disciplina. Estamos viviendo una etapa de renovación, con descubrimientos sorprendentes y la aplicación de nuevas teorías, métodos y técnicas que cimientan corrientes interpretativas.

LOS ORÍGENES DEL ARTE

El registro arqueológico de las sociedades prehistóricas nos pone de manifiesto parte de la cultura material de aquellas gentes. La cuestión está en discernir cuáles de esos objetos exhumados o grafías merecen el calificativo de artístico.

Se viene aceptando que un documento histórico posee una cualidad artística cuando es original y fue pensado-realizado para transmitir o comunicar alguna cosa visualmente, que pueda representar un trasfondo simbólico y que no demuestre un destino eminentemente utilitario. El arte o la producción de imágenes lleva consigo un componente comunicativo, expresa algo. Varios investigadores prefieren definir los primeros vestigios artísticos de los humanos con minúsculas o llamarlos pre-arte ya que bastantes de las representaciones primigenias sólo son marcas o imágenes, aunque no es algo que se dé siempre.

Bednarik y Lorblanchet han establecido la relación de ítems del registro arqueológico que permiten deducir las primeras expresiones artísticas. Estos indicios se ordenan según los grados de expresividad:

  • Huesos y piedras con incisiones – Las piezas de mayor antigüedad proceden del paleolítico medio y de contextos tecnoindustriales achelenses. Se ha encontrado también una protoescultura que no es más que un trozo de tufo volcánico con entalladuras naturales que simula un torso femenino, el cual se alteró de manera artificial por medio de varias incisiones para aumentar la definición de la figurilla.En la primera mitad del paleolítico superior aparecen otra serie de vestigios con elementos incisos. Los presumibles motivos plasmados sobre soportes óseos y pétreos por parte de los erectus y los neandertales no están normalizados ni se repiten, siempre surge la duda respecto a un origen natural ya que en el caso de los huesos pueden ser huellas de descarnado producidas por los útiles de sílex durante las actividades cotidianas, mordeduras de carnívoros y roedores… y en el caso de las piedras simples trazas de corte. Así pues, tendremos que asumir que las primeras manifestaciones gráficas fueron abstractas y no figurativas, preguntándonos seguidamente sobre lo que querían transmitir. Sabemos que algunos erectus recogieron y guardaron fósiles, piedras raras y cristales de cuarzo, lo cual indica un cierto grado de curiosidad o coleccionismo.
  • Objetos perforados – Los elementos perforados permiten suponer su función como colgantes pudiendo su portador expresar de alguna manera la distinción individual en relación al grupo o la integración social a ese colectivo. El número total de artefactos perforados es muy reducido en el paleolítico medio como para considerarlo definitivo de un universo cultural. En los ejemplares de mayor antigüedad, los orificios presentan un origen casual o natural.
  • Colorantes – Los depósitos de sustancias colorantes pueden implicar el conocmiento y la distinción del color. Los ocres son conocidos y utilizados desde el paleolítico medio. El problema está en averiguar si la función de esos colorantes fue estética o utilitaria.
  • Enterramientos – Las primeras evidencias surgen en los albores del paleolítico superior, es decir, en el panorama neandertal, pudiendo afirmar que los homínidos anteriores no llevaban a cabo este tipo de prácticas. La mayoría de enterramientos neandertales fueron excavados de antiguo y hoy está muy cuestionada su interpretación. El hecho de la deposición del difunto en una fosa puede adquirir un carácter más higiénico que ideológico, y las probables ofrendas-ajuares pudieron entrar en contacto con los cuerpos como consecuencia de la remonición de los estratos inferiores, aunque tenemos ejemplo de ofrendas que permanecen incuestionables.
  • Canibalismo – Tradicionalmente puesta en relación con el mundo simbólico o metafísico de las antiguas poblaciones. Se detectan en las porciones esqueléticas del homo antecessor de Atapuerca. El canibalismo ritual está muy debatido y denostado, lo que sí resulta evidente es que determinados sujetos comieron hombres, aunque desconocemos las causas exactas de ese comportamiento.
  • Zoolatría – Otro indicio de preocupaciones metafísicas de los neandertales. El conocido culto al oso: fosas o pequeños hitos con piedras cubriendo así los restos esqueléticos de úrsidos, pero nos topamos con imprecisiones y técnicas de excavación deficientes.
  • Dataciones – A veces hay evidencias de dataciones numéricas obtenidas en las mismas manifestaciones artísticas, que atestiguan la relativa antigüedad de la creación figurativa y la universalización del fenómeno.

La creación artística al final del Paleolítico no es una circunstancia exclusivamente europea, sino que se extendió por todo el mundo, siempre en fechas acordes con la “colonización” de esos territorios por parte del Homo sapiens sapiens. Podemos confirmar que el auténtico creador del arte es el Homo sapiens sapiens, lo cual nos llega de orgullo en cuanto a que es nuestra propia especie la protagonista de tan trascendente hecho. No sabemos a ciencia cierta si los neandertales tenían la capacidad de hacer arte y no la usaron, o simplemente ha desaparecido a causa del empleo de materiales perecederos.

Sea como fuere, el paradigma actual verifica que es el Homo sapiens sapiens quien trae la revolución a Europa, con una tecnología laminar para la talla de sílex, con lo que consigue rentabilizar la materia prima, y útiles normalizados secundarios para fabricar otros útiles, instrumentos y puntas de proyectil en hueso. La explosión creativa ocurre en el tránsito del Paleolítico Medio al Superior, con la expansión de los sapiens sapiens. La causa vendría dada por un incremento demográfico de los sapiens sapiens que necesitaron ampliar sus áreas de aprovechamiento.

SISTEMAS DE DATACIÓN DEL ARTE RUPESTRE

El arte rupestre o parietal permanece totalmente aislado de cualquier contexto arqueológico al estar colocado sobre las superficies rocosas. Debido a esto, la datación de las manifestaciones parietales resulta problemática en general. Podemos formular una subdivisión básica en razón de los procedimientos indirectos o directos. Los sistemas indirectos reúnen un fuerte componente de incertidumbre mientras que los directos ofrecen fechas a partir del tratamiento de los propios pigmentos o elementos asociados.

  • Dataciones indirectas 

Datación estratigráfica por cubrición – Depende en cierta medida de la casualidad: que estratos arqueológicos hayan cubierto a través de los procesos sedimentarios total o parcialmente un motivo artístico grabado o pintado en un lienzo rocoso. Estos hallazgos solo marcan una fechas “antes que”, sirviéndonos como orientación cronológica, aunque no está exento de problemática.

Datación estratigráfica por desprendimiento – Situación similar a la anterior en cuanto a lo circunstancial. Hay veces en las que de los lienzos o bóvedas que han estado decoradas se desprenden bloques o lajas y caen al piso inferior incorporándose a él.

Restos del contexto arqueológico artístico – Se trataría de interrelacionar las representaciones rupestres con aquellos vestigios localizados en sus proximidades y que podrían obedecer a las tareas efectuadas en el interior de la cueva.

Análisis morfológico comparado – Es uno de los sistemas más utilizados desde el principio de la investigación sobre el arte rupestre y dio lugar a los grandes esquemas cronoestilísticos clásicos relativos al arte paleolítico. Consiste en comparar los caracteres formales de obras muebles bien datadas, por proceder de un nivel arqueológico preciso, con los mismos elementos de las representaciones parietales.

Superposiciones técnicas – Cuando un mismo lienzo rocoso ha sido reutilizado por distintas sociedades como soporte artístico, o por una sola cubriendo el espacio con una amplia composición. El problema radicar en saber con exactitud el tiempo que media entre los dos motivos que se topan.

Análisis de pigmentos y recetas – Consiste en la determinación físico-química de los pigmentos y sus componentes, analizando las proporciones de las sustancias mezcladas y desvelando las recetas de los colorantes.

Marco tecnoestilístico – Era prácticamente la única fuente disponible para encuadrar las manifestaciones parietales. Se parte del auxilio de determinadas superposiciones y del presupuesto de que un ciclo artístico pasa por distintas fases de progresión estética, dentro del esquema global de lo simple a lo más complejo.

  • Dataciones directas

AMS – Es el método que está revolucionando la visión diacrónica del arte rupestre y mueble. El desarrollo del carbono 14 por acelerador (AMS) precisa de porciones mínimas, en orden de miligramos, para obtener una datación fiel. Es efectivo en pinturas de origen orgánico.

Datación de las concreciones de calcita – Cuando un motivo artístico, grabado o pintado, se hallaba cubierto por una película de concreción era interpretado como síntoma de autenticidad o antigüedad. Hoy sabemos que en zonas meridionales de Europa los procesos litoquímicos pueden ser muy rápidos. Estos depósitos de carbonato cálcico permiten su datación por medio de los isótopos de la serie del uranio.

Datación de microorganismos fosilizados – Es un método utilizado más que nada en grabados al aire libre. En las incisiones que permanecen a la interperie se pueden acumular por sedimentación una serie de elementos orgánicos del ambiente susceptibles de ser datados por AMS.

Datación de los barnices rocosos – Los soportes rocosos expuestos a las inclemencias se descomponen y forman un barniz casi siempre de óxidos de hierro y manganeso que ocasionalmente cubre los grabados y se puede datar por AMS.

BIBLIOGRAFÍA

SANCHIDRIÁN, J.L. (2012): Manual de arte prehistórico. Ed. Planeta S.A., Barcelona. pp. 11-49.

El túmulo de Gavrinis

Cairn de Gavrinis (Morbihan, Bretagne, France)

Exterior del túmulo de Gavrinis (Morbihan, Bretaña, Francia).

Nos encontramos ante un ejemplo perfecto de Arte Megalítico, el túmulo de Gavrinis, en la Bretaña francesa, localizado en la isla de Gavrinis, la cual da nombre al monumento arquitectónico y que se encuentra en el Golfo de Morbihan. Es una pequeña isla de origen granítico que no llega al kilómetro de longitud y apenas tiene 400 metros de anchura, en la que no existe en la actualidad asentamiento de ningún tipo. Su construcción se estima alrededor del 3500 a.C. por lo que estamos ante un monumento prehistórico relativamente “moderno” si se permite dicho calificativo.

El túmulo de Gavrinis tiene un diámetro de 50 metros y una altura máxima de 2 metros, su corredor tiene unos 14 metros de largo y hay dólmenes y losas de todo tipo de tamaño con ideomorfos grabados en U y algún que otro zoomorfo como el gran bóvido de 2 metros de longitud. De las 29 losas que componen el túmula, 23 de ellas están profusamente decoradas con ideomorfos en U, los cuales son los que más nos llaman la atención por su armonía.

Este monumento funerario responde al esquema básico de este tipo de monumentos en la Prehistoria: “una cámara sepulcral precedida de un corredor de acceso, todo cubierto por un túmulo de piedras y tierra” según las palabras del profesor José Luís Sanchidrián. De hecho, los túmulos eran, en un principio, la combinación de tierra y piedras sobre una o varias tumbas que originalmente cubrían el cuerpo o los cuerpos. Poco a poco estos primitivos monumentos funerarios fueron evolucionando hasta encontrar ejemplos como el de Gavrinis, que es un verdadero edificio y no un simple apilamiento de rocas.

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Los primeros pobladores neolíticos de estas zonas se caracterizaban precisamente por este tipo de enterramientos, túmulos con corredores de grandes dimensiones. Si observamos la disposición arquitectónica del túmulo de Gavrinis vemos como existe claramente una técnica de construcción que se refleja perfectamente en su escalonamiento de piedra.

Este tipo de construcciones tan elaboradas nos invita a plantearnos muchas preguntas y a abrir determinados debates. Hay quienes abogan por cuestiones lejos del rigor científico, apuntando a la magia e incluso a seres de otro planeta, cuestiones que desestimaremos rápidamente por muy exóticas e interesantes que puedan resultar para el público general. Pero por otro lado podemos realizarnos la pregunta de por qué este túmulo está situado en una isla deshabitada como Gavrinis ¿sería acaso un lugar de importancia mística para el pueblo? ¿existiría alguna leyenda de fondo que incitase a los pobladores a enterrar a sus fallecidos allí?

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Al margen de la posible atribución mística o legendaria de la pequeña isla, también tendríamos que tener en cuenta que muchos de los túmulos se situaban para reivindicar derechos sobre determinados territorios, lo cual nos llevaría a plantearnos que quizá la isla de Gravrinis fuese el límite de un determinado pueblo. Pero, sin duda, la teoría que más fuerza parece cobrar en este tipo de construcciones es la religiosa; una incipiente religión dotada de ritos, ajuares y dioses propios en la que gracias a los propios ajuares podríamos asegurar que existía una jerarquía social incluso a la hora de dar sepultura a los muertos.

Aunque esta última teoría es la más aceptada respecto a la construcción y uso de túmulos funerarios como el de Gavrinis, no deberíamos dejar de lado el resto de teorías y debatir sobre ellas siempre que tengamos ocasión.

BIBLIOGRAFÍA.

Sanchidrián, J.L. Manual de arte prehistórico. 6ª Edición. Barcelona: Editorial Planeta S.A., 2012.

Breve disertación sobre arte rupestre y chamanismo

Incluso hoy día, en las regiones y situaciones más hostiles y peligrosas, el ser humano, a veces, suele tender a buscar explicaciones más allá de la lógica terrenal o a buscar amparo en seres o entes mágicos. Desde siempre, las prácticas chamanísticas se han dado en numerosos lugares de la Tierra, normalmente se ha asociado al chamán como al nexo entre el mundo terrenal y el mundo espiritual, llegando a ser “poseído” por el ente mágico y actuando con su voluntad haciendo las veces de intermediario entre ambos mundos.

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A modo de ejemplo, en esta primera imagen vemos una representación de un chamán siberiano, la imagen está realizada a principios del siglo XVIII, cuando ya el estereotipo del chamán está más que conocido por parte de la sociedad y los investigadores, ya que tenemos que tener en cuenta que se han explorado grandes zonas en las que se conoce la existencia de chamanes, rituales mágicos y religiones diferentes. Al lado encontramos un antropomorfo de la cueva de Les Trois Frères, en la que aparece un posible ser humano masculino con rabo de animal, cabeza de animal y astas.

Para muchos investigadores y estudiosos de la Prehistoria podría considerarse la existencia de esta pintura rupestre, y muchas otras, como la explicación de la existencia de una religión  o prácticas chamanísticas. Sin embargo, nos consta que durante el Pleistoceno no contamos con sujetos masculinos propiamente dichos sino que aparecen casi siempre bestializados o difusos, como en el caso de Les Trois Frères, por lo que podríamos poner en tela de juicio la existencia de chamanes durante esta época, ya que no todos los hombres representados tendrían que ser precisamente chamanes. Pero esto nos llevaría también a otro problema ¿y si los artistas del Pleistoceno representaban únicamente a los hombres chamanes? ya que una de las interpretaciones, aceptada por investigadores, sobre el arte paleolítico gira en torno a la magia de caza y fecundidad, otorgando a determinados covachos una interpretación mística. Por lo que el debate sobre la existencia de chamanes durante el Pleistoceno quedaría abierto, resultando arriesgado decidirse por una opción u otra con los datos que disponemos ya que es evidente la existencia de chamanes en determinadas regiones y culturas a lo largo de la Historia.

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Otro ejemplo es esta segunda imagen, en la que encontramos las plantas de las cuevas de Enlène-Trois Frères y Chauvet, ambas en el sur de Francia. Como vemos en la imagen, la cueva de Enlène-Trois Frères es bastante sinuosa y en ella se encuentran extrañas representaciones antropomorfas. Destacamos, sobre todo, dos de ellas: un hombre-bisonte y la que hemos analizado anteriormente, otro antropomorfo con multitud de atributos de diferentes animales. Estas pinturas se encuentran en los lugares más recónditos del covacho, lugares a los que la luz diurna no podía llegar y que, por lo tanto, tuvieron que realizarse con luz artificial, como lámparas, lo cual nos puede llevar a un debate, ya que la luz de la lámpara en la oscuridad puede llegar a distorsionar las figuras o a pensar que el autor se encontrase bajo los efectos de algún alucinógeno. Pero también es posible admitir la realización consciente de la obra, otorgándole al representado atributos animales a modo de ritual de caza.

Algo parecido, aunque no de la misma manera, ocurre con la cueva de Chauvet, en la que aparecen representados animales catalogados como peligrosos o depredadores. Normalmente siempre se representaban animales susceptibles de ser cazados y consumidos por el ser humano, sin embargo aquí se representan unos felinos parecidos a leones de montaña o panteras, por lo que podríamos deducir que estamos ante una especie de ritual de protección ante estos animales, aunque evidentemente esta interpretación podría chocar con otras que simplemente abogasen por la representación de lo visualizado por el artista.

Como vemos, el debate sobre el chamanismo en el Paleolítico, en base al arte parietal, puede tener múltiples puntos de vista y, casi todos ellos, merecen aceptación por parte de los investigadores. Por otro lado sería arriesgado decantarse por una opción y desechar las restantes con los datos de los que disponemos en la actualidad.

BIBLIOGRAFÍA.

Sanchidrián, J.L. Manual de arte prehistórico. 6ª Edición. Barcelona: Editorial Planeta S.A., 2012.

Las pinturas y los grabados de Tassili (Argelia)

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Jirafas.

Las pinturas y grabados de Tassili n’Ajjer se encuentran situadas en el sudeste de Argelia, en pleno desierto del Sáhara. Es una zona árida en la que actualmente la vida humana es imposible o muy dificultosa, una zona de arenisca y grandes dunas, pero esto no siempre fue así. Su nombre significa “meseta entre ríos”, lo cual nos evidencia que Tassili n’Ajjer no siempre fue el árido paraje que es hoy día y en el que se encuentran más de 15.000 ejemplos de pinturas y grabados rupestres, los cuales reflejan la vida cotidiana de una comunidad.

Estudios han llevado a asegurar que esta zona del desierto estaba cubierta de vegetación, incluso de vegetación frondosa durante el período de lluvias, lo cual era más que propicio para el desarrollo de la vida humana y sus actividades de autoabastecimiento, acontecimiento que está constatado entre los años 4000 y 2000 a.C.

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Aspecto actual de Tassili.

Sería una zona con dos estaciones: una seca y otra húmeda, intervalos que eran aprovechados por los habitantes de la zona. A día de hoy el agua apenas está presente en Tassili y únicamente se encuentra en determinadas grietas en las rocas. Gracias a los desfiladeros que encontramos podemos asegurar la presencia de diversos ríos o riachuelos que se diseminaban por la zona conformando un valle muy propicio para el desarrollo de la vida y la actividad humana.

Gracias a las pinturas encontradas y las características anteriores de la zona, podemos prácticamente asegurar que Tassili fue un lugar donde habitaron sociedades completamente sedentarias que basaban su economía en el pastoreo y la agricultura, como bien se refleja en las famosas escenas de pastoreo o de siembre en las pinturas rupestres. El tipo de pastoreo era transhumante y se deduce que movían sus rebaños estacionalmente para aprovechas ríos y arroyos pequeños durante la temporada de lluvias, para posteriormente llevarlos a zonas de grandes ríos durante la temporada seca.

También podemos deducir que las sociedades que ocuparon Tassili llegaron a un grado tecnológico bastante avanzado, algo que se evidencia en una de las pinturas que representa la extracción de agua de un pozo amén de otras pinturas que muestran utensilios para el día a día.

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Extracción de agua de un pozo.

Las pinturas rupestres de Tassili abarcan muchos estilos en los que se puede observar la evolución artística de una comunidad -o varias- que presuntamente ocupó la zona durante más de un siglo. Estas pinturas, como muchas otras del arte parietal prehistórico, representan a antropomorfos y zoomorfos básicamente. Los antropomorfos representados tienen alto grado de detalle y gracias a las pinturas podemos acercarnos a cómo fueron las ropas de la época tanto en hombres como en mujeres, muy similares a la de diferentes zonas de África en la actualidad. Estos antropomorfos suelen aparecer en escenas cotidianas como el pastoreo, la siembra, recolección de agua, reuniones, danzas rituales o festivas, escenas de caza de animales salvajes…

Por otro lado encontramos los zoomorfos, los cuales pueden ser animales domésticos como cabras, perros, vacas y ovejas, que suelen estar insertos en las escenas de pastoreo de los antropomorfos. También aparecen animales salvajes como jirafas, elefantes, leones, rinocerontes… los cuales suelen aparecen solos o bien siendo cazados por los antropomorfos.

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Antílope negro.

Por último, también aparecen seres que son difíciles de clasificar pero que muchos autores han considerado “divinidades”.

¿Por qué estos humanos neolíticos de Tassili ejecutaron estas pinturas? Las interpretaciones pueden ser varias, pero una de las más aceptadas, y que se repite durante toda la Prehistoria, es sin duda que se deben a rituales de caza y fecundidad, o incluso de protección si es que llegan a representar animales peligrosos únicamente. La presencia de “divinidades” fortalece aun más este argumento que junto con las escenas de danza pueden dar una respuesta sólida a dicha cuestión.

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Escena de pastoreo.

También podríamos aludir a la teoría de “el arte por el arte” y según algunos investigadores, muchas de las representaciones de Tassili no serían más que tiras narrativas cuyo fin es exactamente el de contar una historia, o si nos aventuramos más incluso el de establecer un código de conducta o un algún tipo primitivo de enseñanza.

BIBLIOGRAFÍA

SANCHIDRIÁN, J.L. Manual de arte prehistórico. 6ª Edición. Barcelona: Editorial Planeta S.A., 2012.

La arquitectura megalítica y la astronomía

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INTRODUCCIÓN Y OBJETIVOS

El fenómeno del megalitismo prehistórico siempre ha despertado, tanto en investigadores como en espectadores, muchas dudas y un cierto atractivo favorecido por un supuesto desconocimiento general sobre este tipo de arquitectura prehistórica. Ante este fenómeno podemos encontrarnos diversidad de opiniones, desde la más básica y desconocedora que suele calificar a este arte como “piedras” sin prestarle el más mínimo interés, pasando por la investigación científica que utiliza métodos de datación directa como el carbono 14 por acelerador, hasta los populares programas de radio o televisión que se aventuran y arriesgan con argumentos pseudocientíficos que intentan explicar, sin éxito, este tipo de construcciones.

A continuación, y para despejar dudas respecto a la construcción o las funciones de los monumentos megalíticos, se expondrán breves párrafos que ayuden a despejar cualquier duda que pueda surgir al respecto de los mismos, haciendo especial hincapié en la relación de los mismos con la astronomía, lo cual ha llegado incluso a originar una corriente científica llamada arqueoastronomía.

LA ARQUITECTURA MEGALÍTICA

La palabra megalito significa, literalmente, piedra grande en griego y da origen al término megalitismo, con el que hoy día denominamos a las construcciones arquitectónicas prehistóricas basadas en grandes bloques de piedra sin apenas modificaciones en sus formas. Aunque no sean exactamente monumentos megalíticos exentos, las cuevas naturales modificadas se suelen incluir dentro de la categoría de monumentos megalíticos, ya que muchas tenían la misma función funeraria que estos monumentos e incluso coinciden cronológicamente. Además, este término es restrictivo ya que únicamente se ciñe a las construcciones comprendidas entre el Mediterráneo occidental y Europa Atlántica.

Al margen de las múltiples teorías que existen alrededor de la construcción de los megalitos, es más que evidente su función funeraria como lugar de enterramiento colectivo, donde se realizaban sucesivas inhumaciones que fueron erigidos desde el final del Neolítico y durante todo el Calcolítico, entre el IV y el III milenio antes de nuestra era.

La aparición de este tipo de construcciones durante el Neolítico está ligada a la aparición de la agricultura y la ganadería, actividades económicas que cambiaron la forma de vida del ser humano de manera radical, ya que propicia la sedentarización y las comunidades se expanden en número de habitantes. Se abandonan las cavernas para vivir al aire libre y comienza a gestarse una tímida arquitectura, de la cual únicamente nos han llegado los monumentos megalíticos, al estar construidos en piedra. Comienza pues a existir un primitivo pensamiento de propiedad de la tierra y así comienzan también las guerras entre comunidades por los recursos naturales de determinados territorios. La vinculación a la tierra hace que el aparato funerario crezca, no solo en número de enterramientos sino también en la complejidad de sus ritos y, por supuesto, de sus monumentos funerarios.

Pero a ojos de determinadas escuelas e investigadores no todos los monumentos megalíticos ostentaban una función funeraria, otorgándoles funciones rituales, astronómicas o incluso como símbolos de poder político. Estas teorías no están exentas de polémicas y las analizaremos más adelante.

  • Tipos y tipologías

Los monumentos megalíticos están siempre formados por los tipos básicos llamados menhir y dolmen, y a partir de sus diferentes combinaciones podremos hablar de un determinado tipo de monumento megalítico.

Menhir – Es la forma más básica de monumento megalítico, puede incluso a llegar a ser un monumento en sí mismo si se encuentra exento. Se trata de una piedra alargada tallada o en bruto que se coloca de manera vertical con una tercera parte de la misma enterrada en el suelo. Algunos suelen estar grabados, aunque la mayoría se encuentran en bruto y pueden alcanzar grandes alturas. Salvo en Grecia, se encuentran diseminados por toda Europa.

Dolmen – Se trata de una construcción megalítica a base de varias losas colocadas de forma vertical y una última colocada de forma horizontal sobre las verticales, haciendo las veces de “techo”, formando una cámara y siendo un tipo muy primitivo de túmulo. Dependiendo de su grado de elaboración o añadidos dan lugar a otro tipo de construcciones megalíticas como la galería o la tumba de corredor.

Crómlech – Suelen ser grandes complejos circulares de menhires en forma vertical. Sus dimensiones varían entre unos y otros, tanto en diámetro como en altura. Son un tipo de monumento megalítico escaso, con pocos ejemplos y aunque se encuentran casi por toda Europa, son especialmente célebres los de las islas británicas.

Alineamiento – Se trata, valga la redundancia, de un alineamiento de menhires colocados de forma vertical y que pueden conformar una sola línea o varias de ellas. Con notables variaciones en su longitud.

Sepulcro de corredor – Se trata de un sepulcro megalítico formado por una, o varias, cámara sepulcral y un corredor que conduce a la propia cámara, la cual se encuentra claramente diferenciada del corredor. Se encuentran diseminados por casi toda Europa y el norte de África.

Sepulcro de galería – Un sepulcro megalítico que está formado por una única cámara que no se diferencia de la galería o corredor.

Rundgräber – Un tipo de tumba o sepulcro megalítico similar al de corredor que se diferencia en que está compuesto por una única cámara que puede estar al aire libre o cubierta.

  • Interpretaciones sobre sus usos

El carácter funerario de las construcciones megalíticas es más que evidente, se trata, en la mayoría de los casos, de tumbas colectivas dedicadas a la inhumación sucesiva de cadáveres. Pero no son pocos los autores y las escuelas que han querido dar un paso más respecto a los posibles usos que tuvieron antaño estos monumentos. Es lógico pensar que una tumba, en el Neolítico Avanzado y el Calcolítico, también podía mantener unos valores territoriales que intentasen delimitar el territorio ante el incipiente pensamiento de propiedad de la tierra gracias a la sedentarización de los pueblos en base al descubrimiento de la agricultura y la ganadería.

Si nos detenemos en las construcciones básicas de los monumentos megalíticos, podemos ver como en el caso de los menhires se desconocen por completo los supuestos significados rituales y en torno a ellos, en muchos casos, se han ido formando teorías de escaso rigor científico. Lo que sí se sabe con seguridad es que eran, evidentemente, construcciones funerarias ya que sus pies o alrededor de los mismos se han encontrado restos de ajuares o cenizas de origen humano. Algunas teorías afirman que determinados menhires pudieron ser objeto de culto de antepasados o divinidades neolíticas. Con la llegada del cristianismo a Europa, algunos de ellos se tallaron con motivos bíblicos.

En el caso de los dólmenes se sabe con certeza que fueron tumbas colectivas, pero también existe la teoría de que su función pudo ser doble, ya que hubiesen servido también para delimitar un territorio en concreto.

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Cromlech de Oianleku, en Oiartzun (Gipuzkoa). Fuente: http://www.celtiberia.net

Con los crómlech si llegamos a un punto álgido de discusión científica. Como el resto de monumentos megalíticos, su función principal fue la funeraria funcionando como necrópolis. Pero su disposición general ha llevado a que investigadores y divulgadores hayan pensado diferentes teorías respecto a su verdadera función. Muchos piensan que fueron templos, centros rituales o lugares de reunión, teorías que no son del todo descabelladas y son aceptadas por una buena parte de la comunidad científica. Otros autores sostienen teorías astronómicas que no han sido aceptadas del todo por la comunidad científica y que desarrollaremos posteriormente.

Los alineamientos tienen en duda a los investigadores y las teorías sobre sus construcciones son variadas. Muchos sostienen que su función era eminentemente religiosa o ritual mientras que otros argumentan que su función podría ser delimitadora. Existe también una línea de investigación que, al igual que con los crómlech, le otorgan funciones astronómicas.

En general, sin centrarnos en ningún tipo de construcción, se acepta que, al margen de sus funciones funerarias, estos monumentos megalíticos funcionaron como construcciones dedicadas a velar por el equilibrio social o como muestras de poder de un determinado pueblo. A la hora de descubrir o analizar un megalito lo que llama la atención es su gran visibilidad, son monumentos pensados para ser visibles incluso a largas distancias y nunca están camuflados intencionadamente. Además, su localización normalmente coincide con zonas que delimitan territorios, rutas de ganadería transhumante o hitos geográficos, pero siempre en zonas de gran visibilidad.

Algunos conjuntos megalíticos han sido denominados como “templos” ya que algunos investigadores le otorgan a determinados monumentos la función de centro de culto de una religión ya extinta, siendo lugares místicos donde se realizaban numerosos rituales mágicos.

  • Origen del fenómeno

Al intentar explicar los orígenes del megalitismo nos encontramos con multitud de teorías al respecto, muchas de ellas con base científica y aceptadas por la comunidad, y muchas otras más extravagantes que llegan incluso a establecer una conexión con los alienígenas o culturas subterráneas, estas últimas no las vamos a tener en cuenta evidentemente pero merece la pena recalcar que están ahí y son difundas y, a veces, extrañamente aceptadas.

Dentro del amplio abanico sobre las teorías del megalitismo nos centraremos en las dos tesis más importantes y que a la vez están encontradas. Las tesis orientalistas consideran que el origen del megalitismo se encuentra en Oriente y que desde allí, una vez ha perdido la exclusividad, se extiende hacia Occidente a través del comercio mediterráneo. Según las tesis orientalistas su origen puede venir desde Egipto, basándose en las mastabas; desde las Cícladas, basándose en el megaron; o desde Creta, inspirándose de manera básica en los tholoi.

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Dolmen de Menga, en Antequera (Málaga).

Las tesis que abogan por un origen occidental están íntimamente ligadas al evolucionismo, y consideran que los monumentos megalíticos fueron una compleja evolución desde simples enterramientos con rocas. Investigadores cono Aberg o Vasconcelos consideraron que el origen podía estar en Portugal, y las dataciones gracias al carbono 14 han demostrado que las construcciones más antiguas son efectivamente las portuguesas, seguidas de las de las islas británicas por lo que podríamos estar ante un fenómeno de origen atlántico.

  • El proceso de construcción

Para comprender un monumento megalítico es necesario conocer su proceso de construcción, ya que no son pocas las teorías, carentes de rigor científico, que aluden a fenómenos paranormales o seres de otro planeta para justificar la construcción de dichos monumentos.

El primer paso en la construcción de un megalito, entiéndase como monumento, es la elección del lugar donde se va a emplazar el monumento, normalmente en lugares a la vista y donde el megalito pueda destacar por encima del resto de elementos del paisajes u otras construcciones. Posteriormente se eligen los bloques de piedra de una cantera cercana.

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Una vez elegidos los menhires se delimita el espacio donde se van a ubicar y se prepara el terreno alisándolo. Antes de la construcción se inicia una hoguera ritual que tendría una connotación fundacional, similar a cuando hoy día se ubica la primera piedra en una gran construcción, esto es algo que sabemos gracias a las dataciones de carbono 14.

Lo siguiente era la construcción de la cámara funeraria o el menhir exento. Para ello se arrastraba el menhir en posición horizontal hasta uno de los huecos previamente excavados, cuando el menhir llegaba al hueco caía y se quedaba de manera semi-vertical, por lo que los constructores comenzaban a rellenar los huecos para dejarlo completamente vertical. Si se tratase de un menhir, el proceso constructivo terminaría aquí, pero si hablamos de un dolmen el proceso seguiría.

En el caso del dolmen, se arrastraría otro menhir de manera horizontal hasta repetir el mismo proceso anterior y dejar dos menhires alineados. A partir de este momento, los constructores rellenarían de tierra ambas caras exteriores de los menhires, dejando un pasillo entre ellos, creando una especie de rampa en el exterior. Por dicha rampa subirían el tercer menhir hasta situarlo sobre los dos verticales de forma horizontal, creando así el monumento funerario.

Este es el proceso básico de construcción de un menhir o un dolmen, pero en el caso de una cámara funeraria con una galería o corredor previo el sistema sería muy similar, aunque con una mayor complejidad arquitectónica como es evidente.

EL MEGALITISMO Y LA ASTRONOMÍA

El ser humano, de manera general, siempre ha sentido una especial atracción por el cielo y sus astros, para el hombre primitivo el cielo guardaba grandes misterios y comenzaron a otorgársele un sentido místico al mismo, intentando explicar fenómenos naturales a través de los cuerpos celestes, intentando encontrar una respuesta a fenómenos incomprensibles.

El estudio de los astros solucionó muchos de los problemas de subsistencia de los primeros pueblos y civilizaciones gracias a establecer con relativa precisión los intervalos idóneos para la siembra y recogida de cosechas o para iniciar largos viajes. Desde algo tan básico como observar el ciclo del día y la noche hasta llegar a predecir el ciclo de las estaciones, y adaptarse a ellas. Así pues, gracias estos primitivos estudios de los cuerpos celestes y el cielo, los cuales favorecían directamente a las comunidades, comenzó a establecer un halo místico alrededor del estudio de los cielos. Se comenzó entonces una adoración al “dios sol” o “diosa luna” en algunas comunidades.

Según algunos investigadores, muchos de los monumentos megalíticos están íntimamente ligados con la astronomía, siendo quizá el ejemplo más famoso el Stonehenge de Whiltshire, en las islas británicas. Pero el fenómeno megalítico abarca desde el Neolítico hasta la Edad del Bronce, y su dispersión geográfica en Europa es muy amplia también, por lo que sería un error centrarnos en un único ejemplo.

Lo más común respecto al estudio de la relación de los megalitos con la astronomía, también llamado arqueoastronomía, es otorgarles el papel de observatorios megalíticos usados con el fin de predecir eclipses o establecer hitos astronómicos como la aparición de una estrella, lo cual, en principio, serviría para fijar un supuesto calendario. Estas teorías, en la actualidad, no gozan de un gran respaldo dentro de la comunidad científica.

La arqueoastronomía se define como una “ciencia” a caballo entre la arqueología del paisaje, la prehistoria, la antropología y la astronomía. Los arqueoastrónomos llevan décadas estudiando la posición y la orientación de las construcciones megalíticas, intentando establecer un patrón común, al menos dentro de una misma cultura. Es cierto que en muchos casos estas orientaciones coinciden dentro de una misma cultura y se explican con la salida o la puesta del sol en momentos especiales del año, por ejemplo en El Alentejo (Portugal), donde los megalitos están orientados hacia el este.

Respecto al famoso Stonehenge, muchos divulgadores afirman que fue un observatorio, que servía para predecir fenómenos naturales, eclipses, estrellas fugaces y otras teorías relacionadas con la magia. Todo esto, evidentemente, es falso. Lo que sí es cierto es que el eje principal de este crómlech está orientado hacia la salida del sol en el solsticio de verano. O visto desde el lado contrario, hacia la puesta de sol en el solsticio de invierno. Más que como observatorio, la teoría que cobra más fuerza sobre el Stonehenge, aparte de la funeraria, es que fuese un centro ritual en el que la salida o la puesta de sol tenía un papel importante.

Como vemos, los monumentos megalíticos sí que están relacionados con la astronomía, pero no desde el punto de vista que se viene divulgando en las últimas dos décadas, y sobre todo en los últimos años, donde las redes sociales y las, cada vez más abundantes, “teorías de la conspiración” desechan y defenestran rápidamente la relación de estos monumentos con el cielo y sus astros.

BREVE CRONOLOGÍA

Como ocurre en muchos otros campos de la prehistoria y el arte prehistórico, la cronología sobre los monumentos megalíticos o su origen no deja de estar exenta de polémica y debates tampoco.

Hay una rama de investigadores que aseguran que los primeros monumentos megalíticos aparecieron en el Neolítico Inicial, entre los años 4800 y 3500 a.C., esto es algo que podríamos corroborar con los dólmenes de Carrowmore (Irlanda), los cuales están fechados entre los años 3700 y 2900 a.C. Sin embargo, otras teorías aseguran que las primeras manifestaciones megalíticas se dan entre los años 3000 y 1700 a.C., a finales del Neolítico, pero es algo que no coinciden con el famoso Stonehenge (Inglaterra), cuya piedra más antigua ha sido datada sobre el 3100 a.C.

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Stonehenge, en Amesbury (Whiltshire, Inglaterra).

Siguiendo con la línea que sitúa el nacimiento del megalitismo en el Neolítico Inicial, esta asegura que es en el Neolítico Medio cuando se generalizan los crómlechs en en Europa así como los sepulcros de corredor.

En la fase final del Neolítico y comienzos del Bronce, encontramos el ocaso de los monumentos megalíticos primitivos, dando paso a una evolución depurada de los mismos, gracias a la generalización de la metalurgia, con ejemplos como la arquitectura ciclópea o El Argar (Almería).

ALGUNOS EJEMPLOS

A modo de ejemplo, respecto a la información anteriormente aportada, se citarán a continuación una selección de monumentos megalíticos y una breve descripción sobre los mismos con el fin de apoyar los diversos argumentos.

Dolmen de Viera (Antequera, España) – Se trata de un dolmen de 20 metros de longitud, 1,80 metros de ancho y 2,10 metros de altura. No se sabe con exactitud su fecha de construcción y hay diversidad de opiniones pero se estima que en torno al 2400 a.C. Se trata un buen ejemplo de sepulcro corredor cubierto por un túmulo de arcilla con una gran cámara funeraria.

Dolmen de Menga (Antequera, España) – Mide 25 metros de longitud, 5 metros de ancho y 4 metros de algo, siendo considerablemente más espacioso que su “hermano” de Viera. Es un perfecto ejemplo de sepulcro de galería ya que su cámara funeraria apenas se distingue del corredor. Se estima que fue construido en torno al 2500 a.C.

Dolmen de El Romeral (Antequera, España) – Es otro gran ejemplo de sepulcro de corredor ya que tiene su cámara funeraria bien diferenciada, sobre todo destaca su falsa cúpula. Se estima su construcción en el 1800 a.C.

Menhir de Champ-Dolent (Dol-de-Bretagne, Francia) – Es un buen ejemplo de menhir exento de grandes dimensiones ya que tiene 9,5 metros de altura, casi 9 de circunferencia y su peso se estima en unas 150 toneladas.

Stonehenge (Wiltshire, Inglaterra) – Es el ejemplo más célebre de crómlech que existe en la actualidad y prácticamente un icono de la cultura megalítica. Es una agrupación de 32 menhires formando cuatro círculos concéntricos con 104m de diámetro. Su construcción se fecha en torno al 2500 a.C. pero la piedra más antigua hallada data del año 3100 a.C.

Alineamientos de Carnac (Carnac, Francia) – Es el alineamiento de menhires más famoso del mundo y también el más extenso de todos. Está formado por cuatro alineamientos: Le Ménec, Kermario, Kerlescan y Le Petit Ménec. Le Ménec tiene 1099 menhires en 11 hileras con una anchura de 100 metros y una longitud de 1200 metros. Kermario tiene 982 menhires en 10 hileras con 1200 metros de longitud también. Kerlescan tiene 540 menhires organizados en 13 hileras con 139 metros de ancho y 880 metros de longitud. Y, por último, Le Petit Ménec únicamente consta de 100 menhires. Se calcula que fueron construidos entre los milenios V y III a.C.

CONCLUSIONES GENERALES

Como hemos podido observar a lo largo del trabajo, el fenómeno de la arquitectura megalítica es sumamente particular y por su propia naturaleza puede dar lugar a múltiples interpretaciones, muchas de ellas carentes de rigor científico y basadas en supuestos que no se sustentan sobre ninguna teoría aceptada por la comunidad.

Sin embargo hemos podido apreciar también como existen aun debates abiertos en torno a la cronología o supuestas funciones de estas magnas construcciones prehistóricas, debates, muchos de ellos, que invitan a seguir investigando sobre ellos en una u otra postura y cuyos supuestos resultan de sumo interés para la arqueología, la prehistoria y la antropología.

BIBLIOGRAFÍA

SANCHIDRIÁN, J.L. (2012): Manual de arte prehistórico. Ed. Planeta S.A., Barcelona.

GONZÁLEZ GARCÍA, A.C. (2007): Revista Sociedad Española de Astronomía Nº 33. pp. 1.

ARTE ESPAÑA, Megalitismo en España. [Consulta: 19-08-2015]. Disponible en: http://www.arteespana.com/megalitismoespana.htm

ARTEHISTORIA, El Megalitismo. [Consulta: 19-08-2015]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/contextos/5707.htm

UNIVERSIDAD DE SEVILLA, ENCICLOPEDIA, Megalitismo. [Consulta 18-08-2015]. Disponible en: http://enciclopedia.us.es/index.php/Megalitismo

WIKIPEDIA, Stonehenge. [Consulta 21-08-2015]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Stonehenge

WIKIPEDIA, Alineamientos de Carnac. [Consulta 21-08-2015]. Disponible en: https://es.wikipedia.org/wiki/Alineamientos_de_Carnac