El arte mueble Paleolítico: aspectos técnicos e iconográficos

LOS SOPORTES

Para comenzar, separaremos los objetos mobiliares en función de su naturaleza, es decir, de la sustancia que utilizan como soporte. Así pues dividiremos en soportes orgánicos e inorgánicos. Los primeros proceden de partes esqueléticas de ciertos animales y los segundos son masas minerales.

Soportes orgánicos.

En los animales vertebrados los huesos conforman un esqueleto que preserva o sirve de apoyo a las partes blandas. Es factible fijar una clasificación elemental de huesos largos (extremidades), huesos cortos (manos, pies) y huesos planos (cráneo, pelvis…). Una pieza mobiliar sobre hueso permite casi siempre determinar e identificar taxonómicamente la especie, el género, familia y orden animal de su propietario. Es importante observar el tipo de hueso y la porción conservada-utilizada, pues todos estos parámetros nos informan sobre cuestiones que una vez relacionadas ayudan a inferir aspectos culturales de los propios artistas y las sociedades para las que fueron creadas estas obras.

Los elementos fabricados con asta también son susceptibles de su datación, pudiendo deducir hasta la edad del animal y la época del año en que fue abatido. Las especies más habituales fueron los cérvidos, équidos y aves, pero incluso llegaron a usarse seres humanos.

Propulsor magdaleniense de Mas D’Azil (Francia).

De los cérvidos se emplearon algunas partes de sus anatomías como las piezas dentarias, los huesos de las extremidades, las costillas y, sobre todo, las astas, las cuales eran ideales para realizar útiles arrojadizos o de trabajos mecánicos. El asta de reno presenta un desarrollo muy arqueado mientras que la de ciervo es más rectilínea. La gran mayoría de los objetos de asta con un destino arrojazido fueron hechos a partir de esquirlas de cuerna.

En algunas épocas y lugares, el marfil y otras piezas dentarias fueron las materias primas fundamentales, el primero fue utilizado con profusión durante el Paleolítico Superior en Europa, para esculpir figurillas de bulto redondo, tanto humanas como de animales junto con elementos de índoles ornamental.

El marfil es una materia muy dura y de tamaño apreciable, para su uso como soporte hay que fracturarlo. Por el contrario, los dientes tuvieron un destino sólo de ornato como cuentas de collar, abalorios y colgantes, en ocasiones decorados con representaciones de animales o signos, excepcionalmente esculpidos con formas femeninas, aunque en la mayoría de los casos solo perforados.

No existió una predilección por un tipo de diente en concreto ni por una especie en particular, tampoco mantuvieron escrúpulos ante los humanos, sobre todo los magadenienses de los Pirineos. Lo que sí estaría claro es la caza de ciertas especies de carnívoros para conseguir ornatos y no sólo para ser comidas.

Algo parecido vemos con las conchas de moluscos, pues casi todas las catalogadas han servido como colgantes, cuentas de collar o para ser prendidas en la vestimenta. Lo común es hallar conchas de gasterópodos y escafópodos sin ningún añadido decorativo que modificara su naturaleza o simbolismo. Cabe citar el caso único de un bisonte grabado en la cara interna de un fragmento de los niveles magdalenienses de Mas D’Azil.

Soportes inorgánicos.

Son masas minerales, con unas litologías muy extensas, abundando las areniscas, esquistos, rocas carbonatadas y óxidos metálicos. En contadas ocasiones disponemos de materiales semipreciosos como el azabache o el ámbar. Podemos dividir estos soportes en cantos, plaquetas y bloques.

  • Cantos rodados: corresponden a un volumen de mineral redondeado y/o aplanado como consecuencia de haber sido transportados y erosionados en un medio líquido. Hay dos tipos básicos, los de playa y los de río. Los primeros son más aplanados y lo segundos más redondeados.

Bifaz propio del Paleolítico inferior.

  • Plaquetas: porciones de rocas de escaso espesor que muestran dos caras o superficies paralelas y más o menos planas.
  • Bloque: masa informe o irregular de roca de notable peso y volumen. Existe un dilema a la hora de clasificarlo como arte mueble o parietal, pero este se resuelve atendiendo a la posibilidad de permitir su traslado y movilidad por una persona.
  • Óxidos de hierro: que hayan sido decorados con grabados.

TIPOS DE OBJETOS
Tipos de piezas óseas

  • OBJETOS VENATORIOS O DE USO COTIDIANO

Azagayas – Corresponden a puntas de proyectil con longitudes que varían entre los 5 y 30 cms, confeccionadas en hueso, marfil o asta y adosadas a un astil de madera conformando de este modo el arma arrojadiza. Presentan tres partes fundamentales: la distal, la proximal y la mesial o fuste. En el caso de mostrar decoración, ésta estará localizada en el fuste y/o extremidad proximal.

Puntas de azagayas (Museo Nacional y Centro de investigación de Altamira, Santillana del Mar).

A lo largo de la evolución del Paleolítico han ido cambiando sus formas, tamaños y secciones transversales, siendo algunas muy características y exclusivas de determinados períodos. Las primeras datan del Auriñaciense y manifiestan dos tipos: de base hendida y losángica. Con el Gravetiense dejan de fabricarse las anteriores y contemplamos el desarrollo de una punta cónica con aplanamiento. En el Magdaleniense asistimos a la explosión cualitativa y cuantitativa de la industria ósea, con una gran variabilidad formal.

Arpones – Serían el extremo o cabeza de un instrumento muy sofisticado de sistema de enmangues variados. Están realizados en asta o hueso. La característica primordial que los separa de cualquier otro útil es la presencia de dientes o ganchos destacados de un cuerpo longitudinal. Es propio de la segunda mitad del Magdaleniense y fue empleado empleado como marcador cronocultural.

Arpones de hueso (Museo Nacional y Centro de investigación de Altamira, Santillana del Mar).

Varillas – Poseen forma cilíndrica. Su morfología depende del tipo de materia prima base de su confección, que normalmente es asta de cérvido. Aparecen desde el inicio del Paleolítico Superior. La funcionalidad estaría vinculada a un instrumental arrojadizo o como piezas de engarce. Están decoradas con diseños geométricos.

Propulsores – Obedecen a instrumentos de caza de uso prolongado. Sus formas pueden ser resumidas en dos grupos: simples y escultóricas. Las primeras constan de un vástago longitudinal en cuyo extremo hay tallado un gancho. Las segundas son propulsores con esculturas de bulto redondo, alcanzando la categoría de obras maestras del arte universal. El propulsor en sí imprime más energía al disparo que el simple lanzamiento del venablo con el brazo y proyecta a mayor distancia el proyectil en cuestión.

Bastones perforados – Obtienen su máxima expresión numérica y decorativa en el Magdaleniense Superior. Son piezas de asta que presentan una o varias perforaciones circulares. Su utilización ha sido muy controvertida, ya que hubo un tiempo en el que fueron denominados bastones de mando, pero hoy día se confirma que su empleo fue como enderezador de azagayas o astiles de madera. Se agrupan en tres apartados: simples, con decoración variada y de relieve fálico.

Bastón perforado decorado con ciervos (Constanza, Alemania).

Agujas – Es un elemento más de nuestro acervo doméstico y su morfología ha permanecido intacta desde su invención. Tan sólo hemos modificado la materia prima, siendo durante el Paleolítico las más de las veces de hueso y las menos de asta y marfil. Las hay de diferentes tamaños, como en la actualidad.

Flautas y tubos – Están realizados sobre huesos largos de aves, al ser huecos de natural. La funcionalidad musical resulta evidente aunque también tienen otro tipo como pajitas o sorbetes para expulsar o ingerir líquidos. La decoración tiende a ocupar toda la superficie.

  • OBJETOS DE ADORNOS-COLGANTES/PERFORADOS

Rodetes – Están llevados a cabo sobre huesos planos. Serían discos de escasos centímetros de diámetro que pueden mostrar una perforación central como parte integrante de su confección. Su uso se desconoce pero podríamos considerarlos botones o transportadores de ángulos, incluso un instrumento musical. La ornamentación se expande por ambas caras, con temas zoomorfos e ideomorfos.

Rodete (Mas D’Azil, Francia).

Contornos recortados – Surgen en el Magdaleninse Medio. Elemento ornamental o suspensión, sin discusión. Podrían haber sido insignias.

Contorno recortado que simula la cabeza de un caballo (Tito Bustillo, Ribadesella).

Bramaderas – Porciones óseas aplanadas, largas y anchas, próximas a lo romboidal, de secciones plano-convexa o elipsoidal, con un orificio en una de sus extremidades. Se han relacionado con la música o efectos sonoras, ya que provocan un zumbido al atarse un cordel en el agujero y hacerlas girar.

Espátulas/alisadores – Por lo común no ostentan perforación y han merecido varios sustantivos: alisadores, espátulas o paletas. Fabricadas en costilla o asta, se encuentran desde el comienzo del Paleolítico Superior. Se ignoran por completo sus usos.

Brazaletes – Ponen de relieve un sentido nítido del ornato personal. Confeccionados en marfil.

Cuentas y abalorios – De considerable profusión y variedad, así como una gran amplitud cronológica. Habría que incluir a todos los moluscos taladrados, piezas dentarias agujereadas… entran en escena con la llegada del Homo sapiens sapiens a Europa y es uno de los vestigios más significativos de la cultura sapiens.

  • OBJETOS DE CARÁCTER “RELIGIOSO”

Incluimos todas aquellas piezas de arte mueble que no pueden ser clasificadas en ninguno de los apartados anteriores: todos los objetos cuya funcionalidad desconocemos en la actualidad, de ahí el entrecomillado de religioso o ideológico. Casi todos los objetos bajo esta etiqueta son esculturillas de bulto redondo de animales y humanos en marfil, asta o hueso.

Tipo de piezas pétreas

  • OBJETOS DE USO COTIDIANO

Lámparas – Se clasifican en una primera instancia como de circuito abierto (si desperdician combustible al resbalar éste por la superficie en el estado líquido) y de circuito cerrado. Consisten en masas minerales que han sufrido un tratamiento apra conseguir una concavidad. Las hay muy escuetas o mucho más elaboradas. Muestran dos partes nítidas: la activa, que corresponde a la cubeta, y la pasiva, que sería el soporte o el reverso. Abarcan todas las etapas del Paleolítico Superior. El combustible más adecuado era la grasa animal de foca, caballo y bovino, por sus temperaturas de fundición bajas.

Lámpara magdaleniense de Lascaux (Francia).

Compresores/retocadores – Proceden del Paleolítico y están confeccionados en piedra y hueso.

Machacadores, paletas y cazos – Otros cantos rodados han sido aprovechados para múltiples propósitos, enmarcados en las actividades económicas de los grupos humanos paleolíticos. Están íntimamente relacionados con la experiencia artística: machacadores de pigmentos, paletas de color y cazos localizados en entornos pictóricos.

Óxidos metálicos – Muy versátiles, algunos fueron modificados y usados a modo de lápices.

  • OBJETOS DE ADORNOS-COLGANTES/PERFORADOS

Son muy abundantes durante todo el intervalo temporal que nos ocupa. La bisutería paleolítica estuvo basada en piedras de litologías muy diversas, hallándose piezas en areniscas, calizas, pizarras… Las formas y tamaños también resultan variados.

  • OBJETOS DE CARÁCTER RELIGIOSO

Sobre todo venus, figurillas esculpidas de rasgos femeninos realizadas en distintas variedades rocosas. Los materiales de arenisca ofrecen menos resistencia a la talla de figuras, lo cual facilitó el desarrollo de las espectaculares colecciones animalísticas en bulto redondo.

TÉCNICAS ARTÍSTICO-DECORATIVAS

Las técnicas más empleadas en la confección de obras portátiles o en la decoración de las mismas coinciden con las del grupo de grabados, relieves e incisiones aplicadas a los distintos tipos de soporte. Sin embargo, las técnicas pictóricas quedarían ceñidas a los soportes pétreos y a las plaquetas y bloques. Los instrumentos más adecuados para trabajar las sustancias duras son los fabricados en sílex.

En primer lugar distinguimos el trazo simple o monolineal, donde el silueteado del motivo se lleva a cabo con un único trazado. El trazo doble o bilineal, cuando el contorno está hecho por dos trazados paralelos. El trazo múltiple consiste en perfilar el diseño con la sucesión de pequeñas incisiones cortas subparalelas no muy agrupadas. El estriado es cuando la agrupación de los trazos es mayor y apenas se puede percibir el soporte. Cuando a un grabado simple se le adosa de forma perpendicular pequeños tracitos tenemos el alambre de espinos. El trazo acanalado mantiene dos ángulos en su sección y es ancho-poco profundo sin llegar al surco.

La decoración de las piezas mobiliares se encuentra condicionada por la naturaleza del soporte y sus dimensiones. Distinguimos tres tipos de soportes básicos: alargados, planos y cilíndricos. En los cilíndricos, huesos largos y astas de cérvidos, los imperativos del soporte nada más que permiten dos posibilidades: decorar una sola cara o grabar toda la superficie. Cuando se aplana aun siendo cilíndricos, la decoración global queda acotada por pequeñas bandas de signos, relieves y formas artificiales. Los soportes aplanados manifiestan de entrada la posibilidad de utilizar dos caras. Los soportes óseos volumétricos que poseen tres o más caras tienen diseños simples.

TEMAS MOBILIARES

En todos los soportes y tipos de piezas artísticas muebles del Paleolítico Superior, los temas figurativos plasmados resultan muy constantes y reiterativos, de tal manera que es factible reducirlos a una terna fundamental: antropomorfos, zoomorfos e ideomorfos.

  • ANTROPOFORMOS

Entre los motivos que aluden de una u otra manera a la temática humana separamos las piezas por género: masculinas y femeninas, pues incluso observaremos divergencias en los tratamientos, así como momentos álgidos y de declive en su producción.

Masculinos – Lo primero que hay que dejar constancia es del escaso número de imágenes que admiten ser clasificadas como masculinas. El tema está muy poco desarrollado. Las figuraciones parciales serían aquellas que conforman el todo representando sólo una parte. Respecto a los diseños totales, es muy problemático hablar de retratos, no obstante contamos con un yacimiento (La Marche) de plaquetas con grabados que cabrían en esa categoría.

Las siluetas tampoco son demasiado abundantes. Las reconoceremos por su actitud fálica o por la ausencia de pechos destacados. Las figuras humanas masculinas manifiestan una bestialización, como si hubieran sufrido un proceso de hibridación entre el animal y el hombre, dando lugar a sujetos antropo-zoomorfizados.

Femeninos – La mujer se prodiga mucho más en el arte del Paleolítico, empleándose para ello variados soportes, diversas modalidades técnicas y diseños diferentes. Las figuras parciales están reducidas a la mínima esencia, es decir, a elementos vulvares naturalistas o esquematizados. Los retratos son complicados de definir como tales aunque sí que existe un verdadero retrato femenino, una cabeza esculpida en marfil en Dolní-Vêstonice.

Venus de Willendorf (Austria).

Las siluetas femeninas coinciden con los momentos tardoglaciares. Serían contornos estilizados de mujeres, a veces muy esquematizados, con indicación de pechos, cintura y nalgas, apenas complementadas con la cabeza y las extremidades inferiores. Son muy abundantes. Son figurillas en bulto redondo, confeccionadas en sustancias diversas durante el Paleolítico Superior. Tradicionalmente se agrupan en occidentales, orientales y siberianas. en función a sus morfologías y repartición geográfica.

  • ZOOMORFOS

Asistimos a una selección intencional de individuos. Son escasas las especies privilegiadas y mantienen un rango desigual, al dominar cuantitativamente unas pocas el panorama, mientras que las restantes consiguen índices inapreciables o anecdóticos. Lo habitual es encontrar zoomorfos que representen a équidos, bovinos, cápridos y cérvidos, lo cual realza el valor simbólico de estos seres frente a los demás.

Propulsor de lanza con forma de mamut de Bruniquel (Francia).

  • IDEOMORFOS

Los motivos lineales son calificados como ideomorfos, abstracciones o grafías y son una constante en el arte mobiliar. Prácticamente todas las piezas muebles poseen diseños que entran a formar parte de esas categorías figurativas. Los signos suelen ir asociados a los animales, a veces en combinaciones muy complejas sobre un único soporte.

La sistematización efectuada por Sauvet en 1990 se nos antoja esclarecedora para acercarnos a la problemática en cuestión: formas elementales (puntos y líneas) y formas planas o cerradas (variaciones de figuras geométricas).

Las composiciones a base de signos evidencian ciertos ritmos cuando se repiten los motivos. Los puntos y las líneas rellenan un espacio por duplicación (partes de similares elementos), alineamiento (repetición sucesiva del mismo elemento), concadenación (series unidas de ese elemento) y alternación. Las figuras planas rellenarían el espacio por embutido (la misma figura dentro de la otra), concadenación (series unidas de ese elemento) y adosado (yuxtaposición de la misma figura).

BIBLIOGRAFÍA

SANCHIDRIÁN, J.L. (2012): Manual de arte prehistórico. Ed. Planeta S.A., Barcelona. pp. 61-115.

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