El aristotelismo en el siglo XIII

El impacto de la filosofía de Aristóteles en el pensamiento cristiano fue enorme, en cierto modo comparable al de los primeros siglos, cuando la religión cristiana se encontró por primera vez con la filosofía griega. Entonces la filosofía dominante era el neoplatonismo, mezclado con muy varios elementos; ahora, casi un milenio después, teiene que habérselas de nuevo con la filosofía griega, en una de sus formas más profundas, consistentes y perfectas, en la que la religión ocupa un lugar muy secundario. El reto será ahora no menos tremendo, problemático y peligroso para la fe.

Como ya se ha dicho, Aristóteles llega a través de los árabes, que lo poseían casi en su integridad y llevaban siglos estudiándolo. En la cristiandad esto empieza a ser posible solo a partir del siglo XII. Antes se habían empezado a traducir del árabe obras sobre todo de carácter científico. La conquista de Toledo por los castellanos y de Sicilia por los normandos fomentó esta labor. El gran acontecimiento es la fundación por el obispo Raimundo de la escuela de traductores de Toledo. En ella trabajan traductores venidos de toda Europa: Cremona, Escoto, Abelardo de Bath…

Aún con todo esto no se entendía bien a Aristóteles. En primer lugar las traducciones no se hacían directamente del griego, sino del árabe; y a menudo, después de haber pasado por el siríaco, a veces también el hebreo; y con frecuencias eran vertidas del árabe al castellano antes de traducirse al latín. A esto hay que añadir que se trataba por lo general de traducciones literales, en las que se traducía palabra por palabra, con lo que el resultado era a veces difícilmente inteligible. Por no hablar del escaso sentido histórico-crítico entonces existente. No obstante, poco a poco, a través de Sicilia, de vieja tradición cultural griega, y gracias al estrechamiento de lazos con Constantinopla, se fue difundiendo el conocimiento del griego y se tradujeron directamente de él algunas obras, como la Política de Aristóteles, desconocida para los árabes. Hasta el punto de que en el siglo XIII encontraremos ya buenos helenistas.

Con todo, el aristotelismo ofrecía un sistema racional profundo, coherente y bien trabado, en el que no solo se proponían soluciones distintas a los problemas sino que se planteaban problemas nuevos, ignorando otros que parecían ineludibles. Aristóteles planteaba ante todo a los creyentes con nueva agudeza el problema de la independencia de la razón, que en la escolástica se había pretendido subyugar a la fe, bien relegándola a la función preparatoria de la dialéctica y excluyéndola de la teología, bien incorporándola como auxiliar a esta última disciplina, con resultados no menos embarazosos. Tampoco, dicho sea de paso, cuadraba bien el aristotelismo emergente con la ciencia natural de la época. La reacción primera fue la condena.

BIBLIOGRAFÍA

AAVV. Historia del pensamiento filosófico y científico. Antigüedad y Edad Media. 1ª Edición. Barcelona: Herder, 2010. pp. 463-470.

PADILLA MORENO, J. Historia del pensamiento antiguo y medieval. 1ª Edición. Madrid: CEF, 2016. pp. 224-226.

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