Juana de Arco y la Guerra de los Cien Años

ORIGEN.

La guerra de los 100 años fue un conflicto político que enfrentó a Francia e Inglaterra durante más de 100 años, concretamente 116. La guerra comenzó en 1337 y acabó en 1453. El origen de la rivalidad entre los reyes de ambos países surge tras la conquista de Inglaterra por parte del duque de Normandía (Guillermo el Conquistador), en el año 1066, y su nombramiento como rey. Esto provoca conflictos debido a que el rey de Francia sigue queriendo mantener su dominio feudal sobre Normandía, perteneciente ahora al reino de Inglaterra.

Se sucede entonces un período de diversas escaramuzas hasta que el rey de Inglaterra Eduardo III quiso reclamar el trono de Francia apelando a que su madre era hermana del rey francés Carlos IV, muerto sin descendencia. Los franceses, para evitar convertirse en una parte del reino inglés, invocan a la ley Sálica, que  impide la transmisión de la corona a través de la línea femenina, y coronan como rey a Felipe VI iniciándose la dinastía de los Valois en Francia, en el año 1328. Esto tensó mucho la situación política entre ambos reinos, y al mínimo desplante (acoger a Roberto de Artois, rebelde francés) del rey Eduardo III, al que Felipe VI consideraba su vasallo, invadió parte de sus territorios en Francia (Gascuña), iniciándose las hostilidades de manera oficial, ya en 1337.

EL CONFLICTO.

Tras la invasión de Gascuña por parte de Francia, el rey inglés comenzó a realizar diversas operaciones anfibias contra Francia, en las cuales destaca su triunfo en la batalla naval de Sluys (1340) que le permitió desembarcar un gran ejercito en territorio continental, y obtener victorias tan cruciales como las de Crecy (1346) y Poitiers (1356). Justamente, tras la batalla de Poitiers, el rey francés fue capturado, recluido, y obligado a firmar el desastroso Tratado de Berigio (1360) por el cual Francia devolvía todas las propiedades al rey inglés.

La batalla de Poitiers por Delacroix.

Es entonces cuando Francia comienza a imitar las técnicas inglesas y a aplicarlas al contrario, realizando acciones navales y operaciones anfibias en las costas inglesas, obligando a los ingleses a devolver gran parte de sus tropas de nuevo a la isla para su protección, y dejando mas abandonada la campaña francesa, no pudiendo seguir realizando acciones de saqueo y pillaje contra el campesinado, que tanto dañaban la imagen del monarca francés al no poder proteger a sus súbditos. Se produce un proceso de retirada de las tropas inglesas, perseguidas por los ejércitos franceses.

La contienda da un fuerte giro a favor de Francia, consiguen batir a los ingleses en retirada, y también consiguen repeler los nuevos intentos de invasión ingleses, que pasan a ser comandados por un nuevo rey. Ricardo II que tiene el reino inmerso en grandes revueltas, hasta su asesinato por el futuro rey, Enrique IV en 1399.

Enrique IV vuelve a darle un giro a la situación, al conseguir moderados éxitos en sus nuevas campañas en Francia, en los años  1405, 1410 y 1412.

Enrique IV de Inglaterra.

A partir del año 1413, el hijo de Enrique IV toma la corona a la muerte de este, siendo coronado como Enrique V, que intenta formular un tratado de paz con su homologo francés Carlos VI, ofreciéndose como marido para su hija, y así acabar con la guerra y el problema de las posesiones inglesas en Francia. Pero aun así no hubo manera de solucionar el conflicto, y en el año 1415 se retomaron las hostilidades con más virulencia si cabe, ya q en los tres años anteriores ambos reyes se dedicaron a crear grandes ejércitos. Enrique V cruza el estrecho con una gran flota, e invade las costas francesas sitiando y conquistando  Harfleur.  Pero al dirigirse hacia el interior, el ejercito ingles se vio rodeado de ejércitos franceses comandados por el rey y sus mariscales, armados con toda la nobleza francesa, y los ingleses tuvieron que enfrentarse contra ese gran contingente de caballeros franceses en claras condiciones de desventaja, pero gracias a una gran habilidad táctica del monarca inglés, y a un veterano cuerpo de arqueros, acabó con casi toda la caballería francesa y por tanto, con la nobleza. Esta batalla se conoce como la batalla de Agincourt (1415) y marca un punto crucial en los sistemas de batalla medievales. Podría haber significado el fin de la guerra y la victoria inglesa, pero el monarca inglés desistió de su campaña y volvió a Inglaterra por no tener pertrechos ni alimentos para continuar la guerra. Aún así, debido a esta victoria, el rey francés se vio obligado en 1420 a ofrecer a su hija en matrimonio a Enrique V en el tratado de París.

Enrique V de Inglaterra.

Entonces, parecía que el conflicto llegaba a su fin, ya que se consideraba al hijo de Enrique V y la hija de Carlos VI como el futuro rey de ambos reinos, pero debido al fallecimiento de ambos monarcas en 1422, se sucedieron una serie de circunstancias aprovechadas por la nobleza francesa para coronar rey a Carlos VII, hijo de Carlos VI.

Inglaterra y su nuevo rey, decidieron entonces llevar a cabo una nueva invasión de Francia, para hacer capitular al nuevo rey francés, conquistando todo su territorio, y poniendo sitio a la única ciudad que aún era fiel al monarca francés, Orleans.

  • AGINCOURT (1415).

El mito de la fuerza invencible de la caballería pesada se originó  en Agincourt cuando los ingleses, en inferioridad numérica, se impusieron al ejército francés. Los protagonistas fueron Enrique V y sus arqueros, que aniquilaron sin piedad al ejército francés.

El 11 de agosto, Enrique V desembarcó en Francia con ejército de casi 15.000 soldados, de los cuales, tras unos meses de incursiones, solo sobrevivieron 6.000. Los ingleses se dirigieron a Calais, pero el camino estaba bloqueado por tropas francesas junto a Agincourt. El mando francés recaía en Carlos de Albert, condestable de Francia, que disponía de un ejército cuatro veces superior al inglés, su mayor error fue dejarlo encerrado en un bosque.

La batalla de Angicourt por Jean Froissant.

Enrique V salió a su encuentro el día 24 de octubre de 1415. Al día siguiente la formación inglesa se puso en movimiento y los arqueros que iban en primera línea  avanzaron hasta situarse a unos 230 metros del enemigo y dispararon. Los franceses respondieron con su caballería seguida de soldados a pie; pero fracasaron debido al terreno embarrado.

Los franceses intentaron un segundo ataque en formación de tres columnas, pero fueron obstaculizados por aquellos que huían y por los cadáveres. Cuando los franceses alcanzaron al enemigo, la situación ya era muy comprometida: los ingleses sufrieron algunas bajas, pero neutralizaron también el segundo ataque de los franceses.

La retaguardia francesa intentó intervenir, pero tuvo que retirarse.

Los franceses perdieron a casi 10.000 hombres y dejaron en manos del enemigo a 1500 prisioneros, mientras que los ingleses solo habían perdido 1600 hombres. Esta derrota le costó a Carlos VI el trono francés, por lo que Enrique V reinó sobre Francia e Inglaterra.

  • JUANA DE ARCO.

Es en este período cuando surge la figura de Juana de Arco, oriunda de Dómremy y que decía ser una enviada de Dios para librar Francia del yugo inglés. Consiguió la confianza del delfín francés, que la puso al mando de sus ejércitos, y consiguió levantar el sitio de Orleans, así como obtener una importante victoria en la batalla de Patay, en 1429 y 1430, que hicieron posible la coronación definitiva de Carlos VII en Reims  y cortó con el intento de invasión completa de Francia por parte de sus enemigos. Llevó a cabo importantísimas campañas rodeada de altos nobles franceses, aunque tuvo gran cantidad de encontronazos con la corte y los consejeros reales, del cual acabó perdiendo su favor cuando este tuvo que declarar treguas con el ducado de Borgoña, situación que Juana no llegaba a aceptar porque no se ajustaba a lo que consideraba que era el plan divino que había visionado. En una de sus campañas contra los borgoñones, fue capturada y llevada a Ruan, donde fue juzgada y condenada a la hoguera a causa de su supuesta herejía en 1431.

Juana de Arco por John Everett Millais.

Se puede decir que Juana de Arco provocó un último cambio radical en este largo conflicto, al conseguir romper los planes de invasión ingleses de Enrique VI, infligirles severas derrotas, y subir la moral de un perdido pueblo Francés que empezaba a perder sus identidades ante la guerra, que aún tardo más de 20 años en terminar.

FIN DEL CONFLICTO.

Tras la muerte de Juana, el rey francés consigue firmar la paz con el duque de Borgoña, en 1435, –paz de Arras– haciendo perder a Inglaterra un importante aliado en el continente.

Eso, y un efectivo sistema de mejoras en el ejército francés, provoca que poco a poco Inglaterra pierda sus mayores territorios en Francia, cayendo Normandía y Aquitania entre 1450 y 1453, conservando los ingleses sólo la ciudad de Calais, y terminando así oficialmente la guerra, aunque no se firmó nunca ese tratado de paz que acabara con más de un siglo de cruenta guerra en el corazón de Europa.

REPERCUSIÓN SOCIAL.

La Guerra de los Cien Años causó fuertes impactos sociales en ambos contendientes, pero principalmente en el territorio continental, debido a que ambos ejércitos basaban sus campañas en arrasar los campos de cultivo, y aniquilar al campesinado. Esto se realizaba de esta manera para que los súbditos feudales no se sintieran protegidos por su monarca, y cambiaran al bando que interesaba. Por supuesto, esto hizo gran mella en la sociedad campesina y urbana no  perteneciente a la nobleza, que perdía sus propiedades,  cultivos y muchos la vida con cada nueva campaña. Inglaterra también sufrió al principio del conflicto invasiones en sus costas de pequeños contingentes franceses que asolaban los puertos y ciudades costeras, que crearon una gran alarma y obligaron a gran parte de las tropas en Francia a volver a Inglaterra.

También hay que indicar que la peste negra, del siglo XIV, devastó en gran manera los territorios ingleses, pero aún más los franceses, a los que se le sumaba la guerra en su territorio, y la importantísima crisis económica provocada por la mortífera epidemia y la guerra, provocando gran mortandad por enfermedad, hambre y guerra.

EJÉRCITOS.

Eran ejércitos típicos medievales, formados principalmente por un poderoso cuerpo de caballería, que eran de origen noble, y auxiliados por campesinos armados a la fuerza que tenían mucho menos peso militar. En algunos casos se contrataban ejércitos mercenarios como fuerzas de apoyo, como por ejemplo los franceses en Agincourt y su cuerpo de ballesteros genoveses.

Pero hay que remarcar ciertas diferencias, ya que los ingleses poseían un sistema de entrenamiento de arqueros en su campesinado que les otorgaba una unidad especializada y con capacidad de neutralizar la caballería francesa, ya que con su característico arco largo, de mayor potencia, eran capaces de atravesar la coraza de los caballeros. Esto les ofrecía una seria ventaja frente a los franceses hasta el siglo XV, y sobre todo en la batalla de Agincourt.

Tras la muerte de Juana de Arco, el rey francés Carlos VII comenzó una importante reforma en sus ejércitos, llegando a cierta profesionalización de las tropas al hacer un ejército permanente, permitiéndole alcanzar la victoria en París y la conquista de los últimos territorios ingleses en el continente.

Las disposiciones tácticas eran muy básicas, principalmente consistía en buscar una posición dominante que permitiera arrasar las tropas enemigas mediante cargas de caballería, y un uso muy limitado de arqueros e infantería.

En este conflicto hay que remarcar el uso de la táctica del cabalgamiento, que consistía en arrasar los campos de cultivo y asesinar a los varones campesinos con la caballería, para que el campesinado sintiera que perdía la protección de sus señores feudales.

Los asedios se realizaban bloqueando las rutas de suministros, y mediante el uso de grandes máquinas que arrojaban bloques de piedra contra las murallas, y el asalto mediante sistemas de escalas.

Las campañas de guerra solían llevarse a cabo en épocas estivales, primavera y verano, sobre todo durante la susodicha guerra, que dependía de que los buques pudieran cruzar el estrecho con el buen tiempo, y el invierno y otoño era para pertrecharse.

  • UNIDADES Y TÁCTICAS.

De manera principal, un ejército se formaba por caballería, e infantería. Haciendo especial mención a los arqueros ingleses de la época.

La caballería estaba formada por los caballeros, gente adinerada que se pagaba su propia montura y a veces la de un pequeño contingente que le acompañaba. También pertenecían a este cuerpo, los hidalgos y algunos hombres de armas. Los hidalgos eran personas con cierto origen noble, pero que no habían sido nombrados caballeros, y buscaban ese nombramiento mediante gestas militares. Los hombres de armas eran los soldados bajo órdenes de un caballero, que le otorgaban un caballo para poder combatir.

Los caballeros llevaban una pesada armadura, formada por una vestimenta de anillas de metal entrelazadas, cubiertas por placas metálicas que cubrían prácticamente todo el cuerpo, alcanzando un peso de hasta 35 kilos. Iban armados con una lanza, de 4 metros de largo, capaz de atravesar y desmontar a un caballero rival, incluso atravesando su escudo, placa metálica que sujeta el caballero que llevaba sus enseñas. Llevaban como arma secundaria una espada, que usaban si eran desmontados, o perdían la lanza en el combate. A veces llevaban mandoble, una espada de grandes dimensiones y muy pesada.

El arco era un arma casi tan antigua como la humanidad, pero se modificó muy poco a lo largo de la historia. Fueron los galeses, grandes luchadores y cazadores, quienes introdujeron un nuevo tipo de arco realizado en madera de olmo sin pulir y conservado con muchos cuidados (humedad). Era un instrumento pobre y mucho más fácil de realizar que la espada, que era el arma reservada para los ricos.

Su longitud permitía al arquero un disparo de 200 metros y era capaz de atravesar ligeras cotas de malla. El arco largo (longbow) consiguió dar a los arqueros la primacía en el ejército, hasta entonces reservada a la ballesta, más potente pero más lenta al cargar.

Cada arquero tenía 48 flechas y disponía de hacha, pequeña espada y puñal. A diferencia de la flecha de punta cuadrada, la adoptada por los ingleses podía atravesar la coraza, la malla metálica e incluso un escudo.

A finales de la Edad Media, ser soldado mercenario era una profesión respetable. Los guerreros emprendedores formaban compañías de mercenarios que permitían a un señor rico o a una ciudad la contratación de tropas ya listas y formadas para combatir. Algunas de estas compañías estaban especializadas en un solo tipo de lucha. Por ejemplo, en el año 1346, 2000 ballesteros genoveses lucharon al servicio del ejército francés en la batalla de Crécy.
En 1439, Carlos VII de Francia creó las Compañías Reales de Ordenanza. Estas compañías estaban formadas por caballeros o por soldados de infantería, y eran pagadas con el dinero de los impuestos. Cada compañía tenía una dotación establecida de hombres. Normalmente, era el propio rey quien escogía su armadura y las correspondientes armas. Esto fue el inicio de los modernos ejércitos permanentes de Occidente.

BIBLIOGRAFÍA.

E. MITRE, La Guerra de los Cien Años. Madrid, 1990.

C. ALLMAND, La Guerra de los Cien Años: Inglaterra y Francia en guerra, 1300-1450. Barcelona, 1990.

P. CAU, Atlas de Batallas del Mundo. Madrid, 2008.

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