El proceso de la romanización

A pesar de las múltiples visiones que ha tenido a lo largo de la Historia, la romanización no debe confundirse con la latinización ya que algunas áreas hispánicas se mantuvieron al margen de este fenómeno lingüístico. Sí es cierto que, a todos los efectos, unas áreas fueron más permeables que otras, así pues las áreas oriental y meridional presentan una romanización más temprana e intensa que el resto.

Para muchos historiadores, la romanización es más que un proceso cultural y debería entenderse como el proceso de implantación de las formas de vida romanas y parece indicar un predominio claro de lo romano sobre lo indígena.

Acueducto de los Milagros construido en torno al siglo I d.C. en Mérida (Badajoz, España).

La principal crítica que se le hace hoy día a la romanización es que supuso alteraciones y transformaciones en el marco indígena para adaptarse al romano y no al revés, considerándose el sistema romano como superior y con capacidad para imponerse sobre el otro. Al fin y al cabo, saliendo de debates, la romanización lo que pretendía era proporcionar cierta unidad a la diversificada realidad hispánica a pesar de que el grado de romanización no se dio en todas las áreas por igual.

INDICADORES DE ROMANIZACIÓN.

Latinización.

Aunque la romanización no fue sólo un fenómeno cultural, la latinización es uno de los indicadores más útiles para establecer diferencias entre unas provincias y otras. Uno de los factores que contribuyeron a divulgar el latín entre los indígenas fueron determinadas medidas políticas como la escuela de latín que Sertorio fundó en Osca.

Inscripción romana en el Museo del Almodí en Xàtiva (Valencia, España).

A partir del emperador Claudio (41-54) el latín se convirtió en lengua oficial del Imperio y su conocimiento era indispensable para acceder a la ciudadanía romana. Además la intervención de un magistrado romano en un documento implicaba el uso del latín. Aun así, las lenguas indígenas siguieron hablándose en las provincias de Hispania aun en avanzada fecha imperial.

La onomástica.

La presencia romana en Hispania dejó también su huella en la onomástica, la cual refleja la estrecha relación que hubo entre indígenas y romanos. Aun así hay que señalar que la incidencia no fue igual en todos los ámbitos, con mucha diferencia entre regiones.

El área levantina es fiel reflejo de esta influencia ya que abundan los gentilicios. En el área vascona los restos latinos son escasos, al contrario que en la parte bética, donde la romanización fue temprana y se produjo una rápida latinización de la onomástica autóctona. El área céltica presenta un panorama onomástico más complejo dividido por zonas.

Aun así, como norma general, la nomenclatura latina acabaría desplazando a la indígena en casi todas las regiones. Casi el 45% de los nombres de persona son nombre único, un 30% corresponde a la fórmula duo nomina y el 25% pertenecen a los tria nomina.

La red viaria.

La construcción de la red viaria en la Península no fue una empresa fácil ya que se tuvieron que salvar grandes dificultades físicas y técnicas para llevarla a cabo. La Península presentaba tres dificultades básicas:

  • La acusada orografía del terreno.
  • El relativo aislamiento de las mesetas con áreas periféricas.
  • Las cuencas hidrográficas, con ríos y lagos caudalosos que necesitaban la construcción de puentes.

Ante tales dificultades es lógico que la implantación de la red viaria fuese tardía, seguramente en época imperial. Pero todos los condicionamientos geográficos fueron finalmente superados por los romanos mediante el diseño de una nueva red que establecía la comunicación entre los núcleos más importantes.

Aunque gran parte del trazado antiguo ha desaparecido, las vías romanas recorrían el territorio peninsular en todas las direcciones. La construcción se debió iniciar con Augusto y prosiguió hasta mediados del siglo III.

Puente de Alcántara en Cáceres (Extremadura, España).

En cualquier caso, durante la época altoimperial se completaría el trazado de la red viaria hispánica que presentaba una estructura reticular con dos ejes claros de comunicación de norte a sur: la Vía Augusta y la Vía de la Plata. En época más tardía el trazado viario adoptaría una estructura radial en torno a las grandes ciudades de la costa y del interior por razones comerciales y fiscales.

Es evidente que este entramado viario tenía una orientación claramente mediterránea, facilitando la comunicación del interior con los enclaves portuarios de la costa. Además de estas rutas fluviales que eran practicadas a menudo por razones comerciales debido a su menor costo y la posibilidad de mayor carga en el transporte, destacan Hispalis y Corduba.

Religión.

El sistema religioso hispanorromano es muy complejo ya que implica nuevas problemáticas como las siguientes: procendencia de los cultos atestiguados, localización precisa, distribución regional, evolución del culto por épocas, seguidores del culto… El grado de implantación de la religión romana en Hispania suele ser considerado uno de los indicadores más fiables del grado de romanización. Se supone que las áreas más y mejor romanizadas serían aquellas en la que los cultos romanos se implantaron más temprano que en otras.

Templo de Diana en Mérida (Badajoz, España).

En el fondo la implantación romana no significó el reemplazo de la religión indígena por la romana sino una coexistencia de ambas si la indígena no interfería en los planes e ideológicos de los romanos. Así pues la religión romana en Hispania como indicador de romanización revela una implantación escasa, tardía y de progresión lenta sin que se observe una adscripción clara a un culto determinado por parte de una región o provincia concreta.

Las áreas levantina y meridional presentan mayor concentración de testimonios referidos a las divinidades de origen griego, fenicio o púnico. En el norte son más frecuentes los cultos indígenas que en el centro. Y en el mediterráneo los cultos romanos están mejor atestiguados.

  • Panteón indígena – El más numeroso de los existentes en Hispania, con más de trescientas divinidades conocidas hasta el momento. Es preferible hablar de grupos de dioses/as. No había templos sino santuarios aunque el culto, normalmente, se practicaba al aire libre. Tampoco se conocen grandes centros de culto ni indicios de una organización sacerdotal.
  • Panteón romano – Era menos numeroso que el indígena pero estaba asociado al culto indígena por lo que resulta complicado separar ambos. Lo que sí había es una organización precisa del culto romano similar a la de Roma, realizándose generalmente en templos. Había diversos niveles de culto.
  • Panteón oriental – Su penetración en Hispania es relativamente tardía, posterior al siglo I a.C. Destacan los referidos a religiones mistéricas, que se implantaron en Occidente a partir del siglo II d.C. Penetraron en la Península a través de esclavos, comerciantes y tropas.
  • Cristianismo – Los orígenes en Hispania son oscuros y siguen sin esclarecerse. Los testimonios más antiguos se remontan al siglo I d.C. pero son de escasa historicidad. Para otros es notorio a partir del siglo III d.C. cuando se atestiguan las primeras víctimas de la persecución contra los cristianos.

Cultura.

La difusión de las formas culturales romanas fue el más importante legado romano a Hispania, algunas de las cuales perviven. Expresiones y formas legislativas así como estructuras arquitectónicas aún firmes dan cuenta de una intensa labor romanizadora en el seno de las sociedades indígenas.

Anfiteatro de Itálica en Santiponce (Sevilla, España).

Las grandes construcciones romanas datan de los siglos I y II d.C., de la época de los emperadores hispanos Trajano y Adriano. Desde finales del siglo I d.C. Hispania fue una de las regiones más romanizadas del Imperio Romano a pesar de que el proceso de aculturación propició en muchos casos la pervivencia de determinadas estructuras indígenas.

BIBLIOGRAFÍA.

BRAVO, G. (2011): Nueva Historia de la España Antigua. Alianza Editorial S.A., Madrid. pp. 147-157.

La conquista romana de Hispania

Los romanos tuvieron contacto con la Península Ibérica antes de la Segunda Guerra Púnica (218 – 201 a.C.) contra los cartagineses. El Tratado del 226 a.C. (Tratado del Ebro) de Asdrúbal  es el primer episodio que implicó a los romanos con la Península Ibérica. Aunque hay otra tradición, transmitida por Dión Casio, que sugiere que en el 231 a.C. fue enviada a Amílcar una primera embajada romana para controlar el avance cartaginés por la Península. En ese momento, probablemente, Roma no tendría ninguna intención de intervenir de forma activa en la Península. La primera embajada romana en la Península fue en el año 220 a.C. entre Roma y Sagunto.

DESEMBARCO EN AMPURIAS (218 a.C.).

El primer contacto efectivo fue en el año 218 a.C. cuando las tropas de Cneo Escipión desembarcaron en Ampurias en primavera, dispuestas a combatir a las tropas de Aníbal, pero este había atravesado ya el Ebro y se dirigía a Italia con la mayor parte de su ejército. Esto ocurrió debido a que, según los romanos, los cartagineses habían violado el Tratado del Ebro (226 a.C.) pero aun no lo habían hecho, aunque los cartagineses por su parte negaron la existencia de dicho Tratado por lo que comenzaron la marcha hacia Italia con la intención de invadirla.

Ampurias (La Escala, España).

Los púnicos (cartagineses) llevaban asentados en este sector desde el año 237 a.C. gracias a los Barca, familia aristócrata de Cartago que en ese momento era líder de la flota en ultramar. Amílcar Barca (padre de Aníbal) había perdido la Primera Guerra Púnica contra los romanos y le sucedió en el mando Asdrúbal, su yerno el cual fundó Cartago Nova, una ciudad destinada a ser la capital de Cartago en la Península. Pero la repentina muerte de Asdrúbal Barca en el 221 a.C. puso a Aníbal en el mundo, el cual dio un giro a la situación desafiando a la poderosa Roma. Desafió a Roma con dos hechos:

  • El primero fue la toma de Sagunto en el año 219 a.C. aprovechando el enfrentamiento entre la población, que se dividía en pro-romanos y pro-cartagineses.
  • El segundo fue la supuesta violación del Tratado del Ebro en virtud del cual los cartagineses se comprometían a no pasar armados la línea del Ebro.

Uno de estos dos hechos, dependiendo de la historiografía, fue el casus belli que desencadenó el conflicto. En toda esta oscura trama hay un dato que sí está claro: Roma inició su presencia militar en la Península Ibérica en el año 218 a.C. como consecuencia de un ultimátum desoído o no entendido por los cartagineses. En 218, Roma, al verse libre del problema galo, podía acudir en auxilio de Sagunto aunque cuando llegaron se encontró con que Aníbal ya había atravesado el Ebro con sus tropas y se dirigía hacia Italia. Sea como fuere, la hostilidad entre romanos y cartagineses se reavivó.

LA SEGUNDA GUERRA PÚNICA (218 – 201 a.C.).

Los enfrentamientos entre romanos y cartagineses se mantuvieron desde la llegada de Cneo Escipión en el 218 a.C. hasta la toma de Gades en el 205 a.C. por Escipión el Africano. Mientras, Aníbal había derrotado a varias legiones en Italia y estaba a punto de entrar en la misma Roma. Pero en el año 211 a.C. las cosas cambiaron gracias a las operaciones de Claudio Marcelo, que consiguió detener al ejército cartaginés dirigido por Asdrúbal.

Mientras, Escipión el Africano iba dominando el terreno peninsular con la toma de Cartago Nova en el año 209 a.C. y la final rendición de Gades en el 205 a.C. el cual era el auténtico bastión cartaginés. Aníbal decidió abandonar Italia ante los deseos de Roma de invadir Cartago pero fueron sorprendidos en Zama (202 a.C.) y Aníbal se vio obligado a huir hacia Oriente donde moriría unos años después.

Movimientos de Asdrúbal y Aníbal durante la Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.).

La victoria romana en Zama puso fin al conflicto con fatídico resultado para los cartagineses, los cuales tuvieron que pagar, de una manera u otra, importantes reparaciones de guerra. Así pues, las tropas romanas destacadas en la Península eran innecesarias salvo que Roma decidiera no abandonar el territorio, que fue lo que ocurrió.

Aníbal Barca (247 a.C. – 183 a.C.).

El ejército de conquista original se fue transformando, poco a poco, en guarniciones permanentes que se mezclaron, en muchos casos, con la población indígena a lo largo de los años que duró la Segunda Guerra Púnica. Así pues y sin, aparentemente, una estrategia anterior por parte del Senado, Roma decidió convertir en dos nuevas provincias romanas todo el territorio peninsular dominado, pero esta fue una decisión que no estuvo exenta de problemas pues la Península Ibérica era un territorio mucho más extenso y difícil de controlar que, por ejemplo, las islas itálicas y estaba más alejada de Roma, aparte de un entendimiento desigual con las tribus y pueblos hispánicos. A la provincia más cercana a Roma la llamaron Citerior y a la más alejada Ulterior.

LA PROVINCIALIZACIÓN. 

Roma intentó atraerse a las poblaciones ibéricas del sector oriental y meridional, las cuales había vivido de primera mano la presencia romana durante el conflicto. El resto del territorio era casi desconocido para los romanos por lo que la penetración hacia el interior de la Meseta fue lenta y dificultosa.

El término provincia se utilizó para designar el territorio sobre el que Roma tenía la facultad de ejercer el poder en un territorio extraitálico. La división del territorio conquistado (litoral mediterráneo y una estrecha franja costera) se realizó en el año 197 a.C. ya que el resto de la Península quedó al margen del dominio romano. Esta decisión de provincializar el territorio provocó la reacción de varios pueblos de la Península contrarios a la intervención romana. Estas rebeliones se extendieron por las áreas catalana, levantina y turdetana por lo que los romanos decidieron emprender la “conquista”.

LA CONQUISTA ROMANA. 

Los casi doscientos años que duró el proceso de conquista (218 – 16 a.C.) no constituyen un período de guerras ininterrumpidas sino más bien un largo proceso de construcción de la primera unidad hispánica mediante la integración en un nuevo modelo de organización de pueblos. En este largo proceso no solo hubo guerra sino también momentos de paz. Así pues, estas guerras o campañas romanas se pueden dividir en:

  • Segunda Guerra Púnica (218-201 a.C.)
  • Guerras celtibéricas (180-133 a.C.)
  • Guerra lusitana (149-139 a.C.)
  • Guerra de Sertorio (82-72 a.C.)
  • Guerras civiles (48-45 a.C.)
  • Guerra de Augusto (26-19 a.C.)

Dos de ellas, la de Sertorio y las guerras civiles, no fueron guerras de conquista sino guerras civiles romanas que tuvieron lugar en la Península Ibérica. Aun así, en total, los años de guerra no sobrepasan los 50 años, solo ¼ del período  de “conquista”.

El proceso, a pesar de tener tan “pocos años” de guerra, se alargó inevitablemente debido a:

  • La acusada diversidad hispánica en términos regionales, culturales e históricos, lo cual condicionó en muchos casos el éxito de las medidas políticas y militares romanas.
  • La falta de un verdadero programa político romano sobre el control de Hispania.

PRIMERAS CAMPAÑAS ROMANAS. 

Tras la provincialización, la presencia romana provocó, como ya hemos dicho, rebeliones entre algunos pueblos hispánicos, sobre todo en el valle del Ebro y del Guadalquivir. Así pues, las primeras conquistas romanas en Hispania se realizaron a comienzos del siglo II a.C.

Marco Porcio Catón «El viejo».

El primer momento de la conquista corresponde con las campañas de Catón entre los años 195 y 193 a.C. Las tropas desembarcaron en Ampurias y continuaron hasta Cartago Nova siguiendo la costa por el interior, de allí dieron el salto a Castulo y a Baecula, y posteriormente hacía la Bética. Tras esto, se dirigió con sus tropas hacia la Celtiberia, donde combate contra los lacetanos insurrectos. Así pues, las campañas de Catón en Hispania se centran en la zona catalana, la turdetana y la celtibérica. En todas estas zonas se puso en práctica el “sistema catoniano” el cual, a grandes rasgos, se basaba en el autoabastecimiento-saqueo.

Tiberio Sempronio Graco.

El segundo momento de la conquista corresponde a las campañas llevadas a cabo por Tiberio Sempronio Graco en la Celtiberia entre los años 180 y 178 a.C. A diferencia de la política agresiva de Catón, la de Graco se basaba en un sistema de pactos (foedera) y fundaciones coloniales, otorgando leyes a todos y repartiendo tierras entre la población. Así pues, Graco proporcionó a los celtíberos medios suficientes para su integración en el sistema romano, aunque como “pago” los celtíberos quedaban obligados a apoyar a los romanos con auxiliares y tributos. Este sistema fue duramente criticado por el Senado.

LA GUERRA LUSITANA. VIRIATO. (149-139 a.C.)

El momento álgido de la resistencia indígena fue la guerra lusitana (149-139 a.C.) dirigida por Viriato el cual estuvo a punto de desbaratar los planes romanos. Durante los diez años que duró, los lusitanos lograron controlar gran parte de la Península e incluso unieron sus fuerzas con los celtíberos del valle del Ebro. La rebelión lusitana, probablemente, se produjo tras el “engaño de Galba” y la masacre que siguió. Se dice que uno de los huidos fue Viriato, miembro de una familia de la élite lusitana.

Estatua de Viriato en Viseu (Portugal).

Durante casi diez años Viriato consiguió vencer a los romanos gracias a la guerra de guerrillas como táctica de combate, evitando la confrontación directa con el poderoso ejército romano.  El avance hacia el norte permitió a Viriato reclamar la ayuda de los celtíberos con la intención de construir un frente común contra los romanos. Tal magnitud alcanzó la contienda que incluso los romanos llegaron a considerar a Viriato como un “rex” de los hispanos.

Numancia de Alejo Vera y Estaca (1881).

Viriato logró imponerse en Ituca y en Carpetania. Hacia el año 139 a.C. reforzó sus posiciones al formar un frente conjunto con los celtíberos refugiados en torno a Numancia, pero el cónsul romano Servilio Cepión logró sobornar a sus colaboradores para asesinar a Viriato mientras dormía. Dicho asesinato cambió el signo de la guerra a favor de los romanos.

La desaparición de Viriato no significó el fin de la guerra, la oposición lusitana se mantuvo durante un año hasta que los rebeldes fueron reducidos por el cónsul Décimo Junio Bruto Galaicus. La guerra lusitana, de una manera u otra, contribuyó a forjar el mito histórico y heroico de Viriato.

LA GUERRA CELTIBÉRICA. NUMANCIA. (154-133 a.C.)

Otro punto álgido de la guerra entre romanos e indígenas fue el episodio de Numantia a mediados del siglo II a.C., entre los años 154 y 133. Las tribus celtibéricas siempre se habían mostrado reticentes a la presencia romana y solo las élites eran proclives a establecer pactos. El grueso de la población era partidario de la resistencia contra el opresor romano por lo que la rebelión celtibérica fue iniciada en la ciudad de Segeda en el año 154 a.C. por lo que Roma envió a Quinto Fulvio Nobilior con 30.000 soldados para sofocarla.

Pero los segedanos buscaron aliados entre las poblaciones vecinas y se refugiaron en Numantia, resistiendo durante casi diez años al asedio de los romanos. Hubo numerosos intentos romanos de tomar la fortaleza pero todos fracasaron por lo que Marco Claudio Marcelo concertó un armisticio con los indígenas en el 152 a.C. cosa que fue rechazada por el Senado romano, el cual exigía la rendición incondicional de los sublevados.

Estatua de Marco Claudio Marcelo en Córdoba (España).

Esta situación cambió radicalmente cuando Lúculo conquistó en el año 151 a.C. varias ciudades del área cortando las fuentes de suministro a Numantia. Hubo otras tentativas conciliadoras que también fueron mal vistas por el Senado. Después de 20 años de lucha, Roma no quería admitir ningún pacto con Numantia así que en el 134 a.C. fue enviado Cayo Escipión Emiliano con la orden de reforzar el cerco aislamiento de Numantia. A pesar del aislamiento la situación se demoró ocho meses más mientras la peste y el hambre hacían estragos en el interior.

Cuando finalmente los romanos asaltaron la ciudad provocaron una gran masacre, logrando, una vez más, imponerse Roma sobre el enemigo y, en esta ocasión, de forma definitiva.

BIBLIOGRAFÍA.

BRAVO, G. (2011): Nueva Historia de la España Antigua. Alianza Editorial S.A., Madrid. pp. 110-133.

Las costumbres y creencias en la Atenas de Platón a través de Fedro.

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A lo largo de la Historia, al margen de la Arqueología, se han utilizado escritos, testimonios, canciones o códigos de leyes para intentar descifrar, con el mayor detalle posible, cómo era la vida en una época determinada. El día a día en la ciudad o el campo, el día a día de una profesión determinada… muchas obras reflejan de manera fiel las costumbres o el ocio de un periodo determinado.

La obra que vamos a utilizar es una de las más importantes del pensamiento occidental: Fedro o de la belleza, posiblemente el diálogo de juventud más importante de Platón (427 – 347 a.C.). En Fedro, o el Fedro, se tratan temas muy diversos mediante el diálogo, y mientras se sucede el diálogo de Fedro y Sócrates, ambos van dejando ver determinadas costumbres de la Atenas clásica. Es complicado reducir la obra a una sinopsis al uso, ya que Platón aborda muchas ideas al mismo tiempo en este diálogo, pero se centra en la ontología, la psicología, el amor, la belleza y lo bueno de las cosas. Existen dos partes diferenciadas en esta obra. En la primera parte se aborda el tema de la belleza de manera extensa, Sócrates le muestra a su joven amigo Fedro su visión de la misma, y del amor, instándole a huir de la lujuria y de los placeres banales. Podríamos asegurar que en esta primera parte de Fedro se muestra el término mal usado hoy día de amor platónico. En la segunda parte se abandona por completo el discurso de la primera así como sus formas, Fedro y Sócrates comienzan a discutir sobre el arte del discurso, que muchos oradores habían convertido en el arte de la mentira con fines dudosos. Platón hace ciencia con el discurso sobre dialéctica que da en esta segunda parte de su obra.

Pero al margen de lo que Fedro o de la belleza nos pueda decir, hay en este diálogo de Platón mucho más que Filosofía. En él podemos encontrar de manera muy clara una serie de costumbres propias de la Atenas de Platón en sus años de juventud. Muchas de estas costumbres o ideas pueden ser similares a las que cualquier persona tenga hoy día en su día a día pero, otras, aun no siendo extrañas, se han ido perdiendo con el paso de los años y la, cada vez más importante, tecnología.

Para situarnos, el diálogo sucede durante un día de verano en el Ática. Desde el comienzo ya hay algo que hoy día resulta poco común y es que Fedro le comenta a Sócrates que viene de pasearse fuera de los muros, algo que hoy día, al no existir muros o murallas en muchas ciudades o pueblos, no es común, al margen de que se ha perdido prácticamente el buen hábito del paseo. Sigue Fedro comentando sobre el paseo y afirma que pasear es más saludable que ir al gimnasio, una afirmación que hoy día no encajaría bien en nuestra concepción con el, cada vez mayor, culto al cuerpo y la proliferación de los gimnasios. Sócrates le pregunta qué tal con Lisias y que si le regaló algún discurso, esta pregunta sobre el regalo de un discurso es algo que a día de hoy puede resultar chocante también, acostumbrados únicamente al discurso político, empresarial o las ponencias.

El hecho de buscar un sitio apartado y sentarse, durante un buen rato, para escuchar el discurso de Lisias de la boca de Fedro también es algo que hoy día podría resultarnos extraño. A la misma vez, Fedro asegura haber salido sin calzado de casa, algo impensable hoy día e invita a Sócrates a tomar un baño de pies, aunque esto último si es algo que se sigue practicando hoy día, con los veraniegos paseos por la orilla en la playa, por ejemplo. Siguiendo el diálogo, durante este hay algo que se repite en varias partes del mismo y es la relación entre la Mitología y la ciudad, o la Mitología y determinadas evidencias de la misma. Un ejemplo de ello es cuando Sócrates afirma la existencia de criaturas como los hipocentauros, las quimeras o las gorgonas. Después Sócrates vuelve hacer alusión a las ninfas que habitan en las riberas del río junto al que están recostados, o cuando hace referencia al ejército de dioses y demonios que sigue a Júpiter en su carro alado. Al final del diálogo Sócrates hace mención al dios egipcio Teut como el inventor de los números o el cálculo. Son aspectos que, aunque hoy día sigue habiendo, de manera general, cierta devoción por determinados dogmas, no se relacionan de manera tan íntima con aspectos del día a día. Por otro lado, Sócrates afirma que nunca ha salido de la ciudad -Atenas- porque fuera no tiene nada que aprender, algo que hoy día resulta tremendamente contrario a la concepción del turismo cultural o la investigación.

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Recreación idealizada de la Acrópolis de Atenas por Leo von Klenze (1846).

Otro aspecto, el cual comenta Fedro, que hoy día no es común es el hecho de que los nueve arcontes -dirigentes- tuviesen estatuas de oro en el templo de Delfos, algo impensable a día de hoy con la clase política, además de que sitúa el número de los arcontes en nueve. Sócrates y Fedro discuten en el diálogo por una cuestión y Fedro amenaza a Sócrates con golpearlo para que prosiga desarrollando su discurso. Este tipo de violencia y más por esa razón es algo que hoy día no es común.

En un momento del discurso Sócrates afirma lo siguiente: “Es claro para todo el mundo, sobre todo para el mismo amante, que nada hay que desee tanto como ver a la persona que ama privada de los más preciso, más estimado y más sagrado que tiene”. Esta afirmación resulta bastante extraña respecto a la concepción que se tiene hoy día del amor o del amante.

En la mitad del diálogo se hace referencia al alma y una especie de rangos o estados en ella, dependiendo de estos la persona será de una manera u otra, designada para una labor en concreto. Esta concepción, que se ha mantenido de una manera u otra durante muchos años, ya está prácticamente abandonada en el pensamiento occidental actual.

Fedro hace referencia, en un momento determinado, a una lucha de discursos entre Sócrates y Lisias. Aunque hoy día se siguen produciendo “luchas” o debates de este tipo, no son desde luego con la misma finalidad que se pretende hacer ver en Fedro.

Al final del diálogo, y para concluir, Sócrates realiza una afirmación que hoy día podría considerarse arriesgada o incluso insultante, y es cuando desprecia que la transmisión del conocimiento mediante libros.

Como podemos observar, no sólo la Arqueología o los códigos de leyes son testigos de la Historia o las costumbres, obras que no estaban destinadas a describir costumbres, paisajes o personajes, entre las que se encuentra Fedro, pueden ser válidos testigos de cómo vivían nuestros antepasados. En Fedro, entre réplica y réplica, podemos hacernos una idea muy clara, si disponemos de los conocimientos históricos suficientes, de como se podría desarrollar la vida en la Atenas de Platón.

Obra completa y gratuita en filosofia.org – http://www.filosofia.org/cla/pla/azc02261.htm

BIBLIOGRAFÍA.

AAVV. Historia del Pensamiento Filosófico y Científico. Volumen I: Antigüedad y Edad Media. 1ª Edición. Barcelona: Herder Editorial, S.L., 2010.

Platón. Platón, Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 2: Fedro. Madrid, 1871.

La Hispania romana

INTRODUCCIÓN.

La fuente que vamos a usar y analizar es un vídeo, de 9:09 minutos de duración, subido a la plataforma YouTube por el usuario ARTEHISTORIA el 27 de octubre de 2008 y consultado el 29 de noviembre de 2014. Pertenece a la web ArteHistoria, conocida web de consulta online dedicada a la divulgación de la Historia, la cultura y el arte mediante pequeños artículos o vídeos.

El vídeo titulado “La Hispania romana” abarca, en menos de diez minutos y de manera muy general, cómo fue la conquista de Hispania, la organización de la misma, los elementos más importantes en las ciudades romanas y cómo afectó la caída del Imperio Romano a la provincia de Hispania. Es un vídeo de rápido visionado con dos claros objetivos dependiendo del tipo de público que lo vea. Si hablamos de un público con conocimientos de Historia Clásica o Historia de España, este vídeo actuaría a modo de recordatorio sobre determinados aspectos de la Hispania romana. Para el público que no tenga conocimientos sobre Historia Clásica o Historia de España, el vídeo puede actuar como un elemento que incite a los mismos a indagar más sobre este período. Por tanto, estamos ante un vídeo que es apto e interesante para todos los públicos posibles.

CONTENIDO DEL VÍDEO: LA HISPANIA ROMANA.

Sin profundizar demasiado en datos cronológicos, el vídeo comienza hablando de la Armada romana y de la presencia de esta en el Mediterráneo -Mare Nostrum- como elemento esencial para la colonización o conquista de nuevos territorios. A pesar de que fue bastante importante y necesaria para la expansión de Roma por el Mediterráneo, la Armada no jugaba un papel tan importante como las legiones ya que Roma fue, principalmente, un pueblo terrestre y enfocó casi toda su actividad bélica en este tipo de combate, lo cual no quita que se produjesen importantes acontecimientos como la batalla de Accio. Estaba compuesta por barcos que aunaban velas en aparejo de cruz y remos, basados en modelos griegos y cartagineses.

La Armada vivió varios momentos de relativo auge, sobre todo entre los siglos I y II a.C. en los que participó en contiendas contra Cartago o los griegos, así como la lucha contra los piratas. Tras la victoria de César Augusto en Accio, el Mediterráneo se convirtió en un mar bastante tranquilo, con un dominio casi total por parte del Imperio, por lo que la Armada romana quedó relegada a un segundo plano. No fue hasta el siglo II d.C. cuando la Armada volvió a recuperar protagonismo en las fronteras del Imperio con la lucha contra los bárbaros pero, tras la crisis del siglo III d.C., la Armada quedó totalmente defenestrada, con su mayor evidencia cuando los vándalos, con su propia flota, llegó incluso a saquear Roma.

Las guerras de conquista eran una base esencial para Roma, eran necesarias para mantener contentos a los ciudadanos romanos y, económicamente, aunque resulte paradójico, se necesitaban para subsistir ya que al conquistar nuevas tierras se explotaban los recursos de estas. Además, así los soldados romanos generaban ingresos al cobrar una especie de salario en las conquistas, lo cual generaban un sistema de retroalimentación que beneficiaba a todos.

Siempre que se llegaba a un territorio que se deseaba conquistar se establecía un castrum o campamento militar. En el caso romano, el campamento imitaba a la ciudad, con dos vías principales llamadas Cardo Maximus y Decumanus Maximus, así como el foro ubicado en la intersección entre ambos. Al campamento llegaban prostitutas y vendedores ambulantes -buhoneros- que animaban el día a día en el castrum y subían la moral de los soldados. En muchos casos, los soldados no querían que las guerras de conquista terminasen y una gran parte de ellos se quedaba en la nueva provincia tras la guerra ya que habían establecido estrechos vínculos con la zona y la población local.

Tras relatar, de manera general, estos detalles sobre cómo organizaba Roma la conquista de un territorio, el vídeo sigue y se centra en la conquista de Hispania por parte de Roma. Estos hechos se producen durante la Segunda Guerra Púnica, conflicto que enfrentó a Roma y Cartago durante los años 218 y 201 a.C.

Sería en esta guerra cuando, tras cambiar el curso de la guerra, se plantearía la conquista de Hispania. La guerra había estado medianamente dominada por Asdrúbal y Aníbal Barca, los cuales habían desafiado a Roma en más de una ocasión, llegando incluso hasta Roma o la derrota de los hermanos Escipión a manos de Asdrúbal. Ante este acontecimiento, Roma envía a Publio Cornelio Escipión a Hispania, a cortar el problema de raíz, ya que desde ese territorio se podía organizar una nueva invasión cartaginesa. Publio Cornelio Escipión llega en el año 217 a.C. a Tarraco, la cual sirvió a los romanos para pasar el invierno y desde allí se organizaría la toma de Cartago Nova -base principal de los cartagineses- en el año 209 a.C. y la posterior derrota de Asdrúbal, el cual se ve forzado a huir de Hispania.

Tarraco fue la primera fundación romana en ultramar, una importante base de abastecimiento y un lugar clave en la lucha contra los celtíberos por lo que no es de extrañar que, durante la época de la República romana, esta ciudad tuviese una fuerte presencia militar. De hecho, desde Tarraco se organiza la conquista de Hispania, desde este enclave es desde donde parte todo. Su estatus legal, durante esta época, aun es difuso pero seguramente estaría organizada como conventus civium Romanorum. Se piensa que fue César y no Octavio quién le otorgó a Tarraco el estatus de colonia tras su victoria en Munda, pasando a llamarse Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco.

Hispania fue organizada, durante el dominio republicano, en:

  • Hispania Ulterior: la cual abarcaba la actual Andalucía, el sur de Badajoz, de la Mancha, de Murcia y parte del Algarve. Su capital era Corduba. Era la provincia más alejada de Roma.
  • Hispania Citerior: abarcaba el norte y el este de Murcia, una buena parte de Castilla la Mancha, la zona valenciana, Cataluña, el Ebro y el Pirineo Aragonés. La capital fue fijada en Tarraco y era la zona más próxima a Roma.

Con la llegada de César Augusto y el Imperio, y tras la notable expansión de Roma, se realiza una nueva división en la que Tarraco tiene especial protagonismo:

  • Hispania Ulterior Baetica: su capital seguía siendo Corduba. Abarcaba a la actual Andalucía y la zona sur de Badajoz, pero poco después Augusto la modificó añadiendo el este de Jaén, norte de Granada y Almería a la provincia Tarraconense.
  • Hispania Ulterior Lusitania: su capital era Augusta Emerita. Abarcaba la mayoría de la actual Portugal, así como gran parte de Extremadura.
  • Hispania Citerior Tarraconensis: su capital era Tarraco, la cual le daba nombre a la provincia. Era la provincia más extensa de Hispania y abarcaba el resto de la Península Ibérica, desde Galicia hasta Murcia.

La llegada de Roma a Hispania no trajo consigo únicamente divisiones administrativas, el vídeo hace especial hincapié en la gran cantidad de obras públicas que realizó Roma en Hispania, a imagen y semejanza de las ciudades romanas.

El Circo romano era una de las grandes construcciones romanas destinadas al ocio junto con el teatro y el anfiteatro. Estaba inspirado en los estadios griegos pero eran notablemente más grandes que estos. Su principal función eran las carreras de caballos y en Hispania fue especialmente notable el de Tarraco. Estaba ubicado cerca del Foro y fue construido a finales del siglo I d.C. y su construcción denotaba la gran importancia que tenía esta ciudad no solo para Hispania sino también para el Imperio. Tenía capacidad para, aproximadamente, 23.000 espectadores y en él se realizaban muchas ceremonias imperiales. Se mantuvo en activo hasta mediados del siglo V, posteriormente pasaría a convertirse en una zona residencial.

El vídeo hace mención a los arcos triunfales también, los cuales se construían para conmemorar victorias militares aunque posteriormente se abandonaría esta tradición y se centrarían en otras temáticas. El vídeo destaca el Arco de Bará, situado a 20 kilómetros de Tarraco, el cual se encuentra situado sobre la Vía Augusta y fue construido en torno al año 13 a.C. en honor a Lucio Licinio Sura. Es bastante más sobrio que los arcos triunfales de Roma y su función era marcar los límites territoriales, intentando así terminar con las disputas entre los ilérgetes y los cosetanos.

La enorme cantidad de obras públicas llevadas a cabo por Roma supusieron un cambio en el urbanismo de muchas ciudades, algunas de ellas de nueva fundación. También se construyeron carreteras, puentes y otras obras de ingeniería. El vídeo destaca el acueducto de Segovia, el cual conducía las aguas del manantial de la Fuenfría durante 15 kilómetros hasta Segovia. Está construido con sillares de granito, sin argamasa, con 20.400 bloques y una altura de 28 metros. Destaca también, aunque no se menciona en el vídeo, el acueducto de los Milagros de Emerita Augusta.

En el vídeo también se hace mención al Anfiteatro Flavio en referencia a las obras públicas de Roma. En Hispania también se construyeron gran cantidad de anfiteatros, entre los que destacan el de Tarraco, Itálica o Mérida. También se habla de la distribución de las domus romanas y como estaban organizadas. Por último, y respecto al urbanismo, el vídeo también comenta la función social que tenían las termas así como el ambiente que había normalmente en ellas, en Hispania destacan las termas de Cartagena, las de San Baudillo o las de Itálica.

El vídeo concluye con la caída del Imperio Romano y cómo se vivió esta en Hispania. A finales del siglo V d.C. Roma estaba debilitada por completo, prácticamente no levantó cabeza desde el siglo III d.C., debido a esta crisis muchos grandes propietarios inician un éxodo de la ciudad al campo, algo que se seguiría manteniendo durante gran parte de la Edad Media. Los llamados bárbaros tenían entre sus objetivos, por su riqueza natural, a Hispania y en ella penetraron suevos, vándalos y alanos. Ante esto los visigodos, aliados de Roma, intentarían controlar a estos pueblos. En el año 476, tras la caída del Imperio, Tarraco fue ocupada por los visigodos y el rey Eurico, sin existir evidencias de destrucción en la ciudad, algo que se podría trasladar a muchos otros puntos de Hispania. Los visigodos llegarán a establecer una corte en Toledo desde la cual controlarían toda Hispania, a pesar de la fragilidad de la monarquía visigoda.

CONCLUSIÓN.

Sin duda alguna, el vídeo hace un repaso, en menos de diez minutos, por los aspectos más básicos de la Hispania romana y de él se puede sacar mucho si luego se complementa con lecturas u otros vídeos. ArteHistoria pretende, con este vídeo, acercar la realidad de la Hispania romana a cualquier tipo de público y despertar en él el interés por la Historia Antigua de España.

Es cierto que el vídeo lo aborda todo de una manera muy general y sin profundizar, apenas, en ningún aspecto, pero muestra la suficiente información como para generar interés en un espectador receptivo.

BIBLIOGRAFÍA.

ARTEHISTORIA, Arco de Bará. [Consulta: 28-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/obras/8287.htm

ARTEHISTORIA, Acueducto de Segovia. [Consulta: 28-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/monumentos/136.htm

ARTEHISTORIA, Administración de Hispania. [Consulta 27-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/videos/49.htm

ARTEHISTORIA, Conquista de Hispania. [Consulta: 27-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/videos/42.htm

ARTEHISTORIA, La Hispania romana. [Consulta: 27-11-2014]. Disponible en: https://www.youtube.com/watch?v=42wpxTi2uWQ

ARTEHISTORIA, Tarraco. [Consulta: 27-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/videos/38.htm

BRAVO, G. Nueva Historia de la España Antigua: Una revisión crítica. 1ª Edición, Madrid: Alianza Editorial S.A., 2011.

UNESCO, Archaeological Ensemble of Tárraco. [Consulta: 28-11-2014]. Disponible en: http://whc.unesco.org/en/list/875

Comentario de obra – La columna de Trajano

La siguiente publicación tiene un objetivo meramente didáctico, como apoyo al estudio de la Historia del Arte a nivel académico desde una óptica histórica. 

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Columna de Trajano (113 d.C.) en el Foro de Trajano

IDENTIFICACIÓN.

Nos encontramos ante uno de los más impresionantes monumentos conmemorativos realizados durante la Roma Clásica, se trata de la Columna de Trajano o Columna Trajana, correspondiente a la época del Imperio Romano, concretamente al mandado de Marco Ulpio Trajano (98-117) y fue construida en torno al año 113. Se desconoce la identidad de su autor pero está situada en el Foro de Trajano, en Roma, que fue construido entre los años 107 y 112 bajo la supervisión del arquitecto Apolodoro de Damasco, aunque la Columna no se le atribuye a él. El Foro de Trajano es el más grande de Roma, el último de los foros imperiales al que se le “corona” con la impresionante Columna que tratamos en el presente comentario. Es una columna de 38,4 metros de alto, compuesta por veintinueve bloques de mármol de Luna y a la que se le estima un peso superior a las 1100 toneladas, es decir, el peso de algunos buques mercantes pequeños. Se trata de una columna conmemorativa, una pieza estructural que es en sí misma el edificio, no forma parte de ningún otro. Fueron muy comunes en Roma y sus principales objetivos eran conmemorar grandes gestas o la glorificación de un emperador. En el caso de la Columna de Trajano se conmemora la guerra contra los dacios, la cual se narra en los relieves del monumento.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA.

Nos encontramos ante un monumento original romano que tuvo una triple función entre los que se encontraba señalar dónde llegaba el monte desplazado por el foro, conmemorar la victoria contra los dacios a manos de Trajano y, a su muerto, albergar las cenizas del emperador.

Es una columna centenaria, es decir, una columna que tiene cien pies de altura. A pesar de tener un capitel adornado, la columna es de orden dórico. Entre sus características, como edificio o monumento, destaca su altura total de 38,4 metros, la base mide 1,7 metros de alto, el capital 1,16 metros de alto y el diámetro de la columna es de casi cuatro metros. La Columna se conserva prácticamente íntegra a pesar de los siglos que han pasado por ella, quizá lo más deteriorado se la base pero tanto la columna como el relieve de la misma se encuentran en un estado de conservación increíblemente bueno. La Columna pesa en torno a las 1100 toneladas y está compuesta por veintinueve bloques de mármol que pesan entre 25 y 77 toneladas cada uno, algunos de ellos situados en la parte superior de la Columna. En su día sostuvo en su parte más elevada una figura del emperador Trajano pero, a día de hoy, en ella se encuentra, desde el siglo XVI una estatua de San Pedro.

Pero, al margen de la monumentalidad y magnificencia de la Columna, en ella destacan sus relieves, los cuales narran las dos guerras que mantuvo Trajano contra los dacios, de las cuales salió victorioso y es por ello que se erige la Columna de Trajano. Estos relieves tienen un total de 200 metros de longitud en la Columna y son considerados los relieves más extensos de toda la Antigüedad.

COMENTARIO Y ANÁLISIS FORMAL.

La Columna de Trajano aúna en sí misma dos tipos de obras de arte. Por un lado estamos ante un edificio, un monumento, en forma de columna conmemorativa, con las características técnicas que hemos comentado anteriormente en la descripción de la obra y que formaba parte del conjunto arquitectónico-monumental del Foro de Trajano. Lo curioso de este tipo de construcciones es que, al igual que los arcos, no se trata de piezas estructurales de ningún edificio sino que se construyen con la única finalidad de narrar o conmemorar una hazaña por parte del emperador o algún otro personaje importante. En el caso de la Columna de Trajano no es únicamente una columna sino también un edificio ya que en su interior alberga una escalera de caracol que permite acceder a la parte superior, donde se encuentra la figura de San Pedro -y originalmente se encontraba la de Trajano-.

Pero lo realmente importante de la Columna de Trajano es su aspecto escultórico, es decir, extenso relieve. Este relieve narra las hazañas llevadas a cabo por Trajano en su luchas contra Dacia pero, al contrario de otros relieves Antigüos, en el relieve de la Columna de Trajano no se representan escenas violentas y se trata al enemigo con respeto. La ejecución del relieve es algo tosca, a pesar del realismo que se puede observar en algunas escenas así como la representación de uniformes y otros elementos.

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Emplea una perspectiva caballera, es decir, desde un punto de vista alto que permite al espectador observar mejor los acontecimientos que suceden en primer, segundo y tercer plano. Casi todas las escenas están profusamente decoradas, prácticamente no hay nada que no esté vacío. Las figuras que aparecen están, en muchos casos, en movimiento, con escorzos muy marcado, lo cual le suma dramatismo a la narración e introduce mejor al espectador. Es muy importante destacar también el grado de detalle que se logra en determinados tramos del relieve ya que nos muestra vestuarios, edificios, escenas paisajísticas… un relieve que parece tener una clara intención didáctica, un relieve histórico en el que, aparte de glorificar las hazañas de Trajano contra los dacios, se pretende enseñar Historia, tanto al espectador del momento como al actual. Es decir, un relieve que parece realizado para perdurar en el tiempo y que nunca se perdiesen en el olvido las guerras contra Dacia.

El relieve también destaca por su realismo, gracias al trato que se le da a las figuras que en él aparecen. Como comentaba al principio, estamos ante un relieve algo tosco pero, a pesar de ello, el relieve de la Columna hace un verdadero recorrido, no solo a nivel bélico, por todo lo que supusieron las guerras contra Dacia y en él los personajes no aparecen idealizados. Es muy importante también el uso que hace de la luz el relieve ya que cuando incide sobre él produce diferentes tipos de sombra que otorgan protagonismo a las figuras, perfilándolas. A día de hoy la obra carece de color pero hay estudios que admiten que en su día podría haber estado policromada.

CONTEXTUALIZACIÓN EN LA HISTORIA Y EN LA HISTORIA DEL ARTE.

A pesar de que la creación del Foro de Trajano estuvo coordinada por Apolodoro de Damasco, no hay ninguna referencia sobre él respecto a la impresionante columna que preside el foro: la Columna de Trajano, por lo que, a día de hoy, su autor es anónimo. Esta obra fue construida en el año 113 d.C., un momento en el que el Imperio Romano era, prácticamente, dueño y señor del mundo conocido y en el que gobernaba uno de los, considerados, más grandes emperadores de Roma: Trajano, emperador con el que el Imperio alcanzó su máxima extensión en el año 117.

Fue una época de expansión, de victorias, en definitiva, una época de auge para el Imperio Romano, Una época en la que se sentaron las bases de lo que popularmente conocemos como Roma Clásica. Con Trajano Roma se expandió notablemente y fue una época de guerras, de grandes conquistas. Fue la época en la que se luchó contra los dacios en las Guerras Dacias, que durarían del 101 al 106, con una interrupción entre ambas. Se expandió hacia el Este, hacia las regiones de Petra, Jordania o parte de Arabia Saudí. Y también luchó contra los partos, lucha que tuvo que abandonar, a pesar de las victorias, debido a su estado de salud y a la constante sedición que se vivía en los territorios conquistados.

Pero con Trajano no hubo solo guerras, Trajano también fue un gran impulsor de las obras públicas las cuales transformaron completamente todo el Imperio, no solo Roma. Junto con Apolodoro de Damasco -responsable del Foro de Trajano- se llevaron a cabo multitud de obras. También reforzó la red viaria así como se dio paso a una profunda restauración de las calzadas romanas. Entre las obras públicas destacan el célebre puente de Alcántara, obra indiscutible de la ingeniería romana, el foro de Trajano en Roma, el Arco de Trajano en Ancona y, por supuesto, la obra que ocupa nuestro comentario: la Columna de Trajano, en la cual se narran los acontecimientos de las Guerras Dacias.

La Columna de Trajano marcó un antes y un después en el terreno de la arquitectura y el relieve. No tiene ningún precedente directo “puro” y marcó las pautas que posteriormente seguirían otras columnas conmemorativas, tanto en Roma como fuera de Roma e incluso fuera del período cronológico de la Antigüedad. Ejemplo de ello puede ser la Columna de Marco Aurelio -que abandona el tono comedido que existe en la de Trajano-, la Columna Vendôme en París -erigida por Napoleón a imagen y semejanza de la de Trajano- o la Columna del Congreso en Bruselas.

Es innegable la trascendencia que ha tenido una obra como la Columna de Trajano, una obra con múltiples facetas que van desde la didáctica, a la propagandística, por supuesto la artística e incluso la religiosa.

BIBLIOGRAFÍA.

BLÁZQUEZ, J.M. Las res gestae de Trajano militar. Las guerras dácicas. PDF Dialnet-LasResGestaeDeTrajanoMilitar- 1416862, Aula Virtual UDIMA. pp. 2-6

GLUZMAN, G. La Columna de Trajano. Nuevas aproximaciones al estudio de las técnicas constructivas y al análisis simbólico-conmemorativo del monumento. PDF Columna de Trajano, Aula Virtual UDIMA.

ARTEHISTORIA, Columna de Trajano (Roma) [Consulta 20-12-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.com/v2/obras/8179.htm

VALDEARCOS GUERRERO, E. La Columna Trajana [Consulta 20-12-2014]. Disponible en: http://iesjorgejuan.es/sites/default/files/apuntes/sociales/historiadelarte2/tema4arteromano/4.9_comentario_columna_trajana.pdf

Comentario de obra – El escriba sentado

La siguiente publicación tiene un objetivo meramente didáctico, como apoyo al estudio de la Historia del Arte a nivel académico desde una óptica histórica. 

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El escriba sentado (2480-2350 a.C.) en el Louvre

IDENTIFICACIÓN.

Nos encontramos ante la famosa escultura egipcia a la que se le ha dado el nombre de El escriba sentado, correspondiente al Imperio Antiguo de la civilización egipcia, concretamente a la V Dinastía y se estima que fue esculpida entre los años 2480 y 2350 a.C. aunque hay autores que la sitúan en otras fechas. Se desconoce la identidad de su autor pero fue hallada en la necrópolis de Saqqara durante las excavaciones del egiptólogo francés Auguste Mariette en 1850, aunque en la actualidad se encuentra en el Museo del Louvre, en la ciudad París. Es una escultura de 53 centímetros de alto realizada en piedra caliza, con sus ojos tallados en cristal de roca, cuarzo blanco y ébano, corresponde a la figura de un funcionario del Imperio, un escriba, un tema que comenzó a realizarse a comienzos de la IV Dinastía y que fue muy frecuente durante la V Dinastía.

DESCRIPCIÓN DE LA OBRA.

Como bien podemos apreciar, tenemos ante nosotros una escultura que representa a un ser humano sedente, de 53 centímetros de alto, que parece estar escribiendo sobre un pergamino que sujeta con ambas manos; con la izquierda sujeta el rollo y con la derecha escribe a la vez que se apoya en la parte desplegada del pergamino, además para escribir se apoya en sus piernas, las cuales tiene cruzadas. La obra escultórica se conserva íntegra, en buen estado, tanto en sus formas como, prácticamente, en su policromía. Estamos ante una figura exenta aunque no de bulto redondo ya que está pensada para apreciarse de manera frontal. La escultura está situada sobre una peana o zócalo en forma de D sobre el que sitúa las piernas cruzadas y que, prácticamente, toda la figura abarca.

Por su actitud, sus formas y su modelado estamos ante la figura de un escriba, un funcionario del Imperio, una figura acomodada como bien podemos ver en sus formas físicas; sin musculatura en sus extremidades, con un torso poco marcado y flácido, así como un rostro cuidado, pelado y afeitado. Su única vestimenta es la prenda conocida como shenti, una vestimenta reservada a la nobleza o los altos funcionarios del Estado.

COMENTARIO Y ANÁLISIS FORMAL.

En El escriba sentado, el uso de la luz es poco importante ya que las superficies, muy planas, apenas generan sensación de profundidad o claroscuro. Cabe destacar su policromía, sobre todo en su rostro, con detalles como el pelo, los ojos, cejas, labios o nariz. Tiene una disposición piramidal, siendo la parte más elevada la más estrecha y la inferior la más ancha gracias también a la peana en la que se asienta. Esta figura tiene un rostro muy detallado tanto por su policromía como por su modelado, en él podemos apreciar una barbilla y pómulos marcados, unos labios finos y, lo más destacable, unos ojos que miran al frente, con el contorno maquillado, con cejas finas y realizados en cristal de roca, que se conserva perfectamente tras casi 4000 años de antigüedad. Este cristal de roca utilizado en los ojos merece especial atención ya que es un añadido a la escultura y refleja una profundidad mayor en la obra, mirándola, lo primero que nos llama la atención son sus ojos gracias a este añadido que le otorga expresividad a una obra en la que predomina el hieratismo. Pero yendo más allá en los ojos, encontramos también las pupilas, lo cual no solo le otorga una mayor profundidad sino que nos da la sensación de vivacidad, de personalidad, de que el escriba está mirando atentamente al espectador.

La figura presenta un marcado hieratismo, es decir, estática, sin movimiento, tensa, idealizada. El hieratismo de la obra contrasta completamente con la expresividad de los ojos del escriba, estamos pues ante una figura de contrastes. Por un lado encontramos un rostro de facciones marcadas, también algo hierático pero en el que destacan sus ojos de cristal de roca y, luego, siguiendo con el estilo imperante del momento y con la expresividad del rostro, encontramos unos brazos y piernas muy estáticos, con una posición relativamente natural pero estática en exceso, algo que también contrasta con las manos del escriba, realizadas con gran detalle y que otorgan movimiento y protagonismo a esta parte del cuerpo. De hecho, en la figura del escriba se ha dado mayor protagonismo a las manos “gracias” también a una realización de los pies mucho menos detallada, son prácticamente un muñón. La mano derecha del escriba descansa sobre su muslo y sus dedos caen de forma natural, la izquierda sujeta con menos naturalidad el pergamino, pero a su vez también se aprecia un mínimo movimiento.

Este tipo de figuras solían tener una función funeraria, estando colocadas en la capilla de culto de las tumbas. Solían, también, participar en ceremonias y se les ofrecía ofrendas para el difunto.

CONTEXTUALIZACIÓN EN LA HISTORIA Y EN LA HISTORIA DEL ARTE.

Su autor es anónimo, como solía ser frecuente en este periodo histórico en el Antiguo Egipto, es decir, la etapa del Imperio Antiguo y la V Dinastía. Lo importante de El escriba sentado, en el contexto histórico, es sobre todo que estamos ante la representación de un alto funcionario del Estado. Los escribas no formaban parte de la élite palaciega pero podemos deducir que el funcionario representado en esta escultura, seguramente, había alcanzado una alta posición dentro de la Administración, consiguiendo respeto y el favor del faraón, el cual le habría otorgado del derecho a ser objeto de culto y ofrendas en su tumba.

La civilización egipcia tenía una especial atención a qué habría después de la muerte, es algo que se aprecia en sus treinta dinastías a lo largo de los tres grandes períodos. Los faraones o personajes palaciegos se representaron siempre de forma hierática, llenos de joyas y con objetos como cetros de mando, coronas y un marcado maquillaje. En el caso del escriba se nos deja claro que estamos ante un funcionario, digno sí, pero un funcionario, representado sin joyas, sin apenas maquillaje, con un menor hieratismo -y por tanto menor idealización- que los faraones, siendo un personaje más “humano” y realizando su trabajo de escriba, un puesto de funcionario que era apetecido por casi todos los egipcios.

Otro aspecto muy importante en esta obra es el de la sociedad y la división social que existía en el Antiguo Egipto, que recordemos era una sociedad estamental en la que en lo más alto estaba el faraón y su familia, luego los sacerdotes y finalmente el poder burocrático, entre los que destacaban, los funcionarios y altos funcionarios, así como también estaban bien considerados determinados militares. Debajo de todo esto se encontraba el pueblo. Esta división social nos dice que la vida de ultratumba solo estaba reservada para los altos estamentos de la sociedad ya que esta figura parece tener una clara función funeraria. Además, según el historiador Josep Padró Parcerisa, este tipo de esculturas tuvieron una gran trascendencia para los griegos que visitaban Egipto que, gracias a figuras privadas como el escriba, evolucionaron también del hieratismo a un mayor naturalismo.

Sea como fuere, es evidente que El escriba sentado es una obra de suma importancia y rabiosa “actualidad”, es decir, es difícil encontrar, incluso en el periodo clásico, esculturas que miren fijamente al espectador y que transmitan esa sensación de profundidad y, al fin y al cabo, de vivacidad que transmite el escriba. Frente al marcado hieratismo que imperaba en el Egipto del momento es necesario apreciar detalles como los ojos del escriba, sus manos o la no idealización del físico de este funcionario, transmitiéndonos un gran realismo y acercándonos con una mayor exactitud a cómo pudo ser físicamente este funcionario anónimo que trabajó para la V Dinastía.

BIBLIOGRAFÍA.

PADRÓ, J. El arte egipcio. En: Historia del Egipto farónico. Madrid: Alianza Editorial, 1996. pp. 133-153.

WIKIPEDIA, El escriba sentado [Consulta: 1-11-2014]. Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/El_escriba_sentado

ARTEHISTORIA, El escriba sentado [Consulta: 1-11-2014]. Disponible en: http://www.artehistoria.jcyl.es/v2/obras/7404.htm

ALEGRE GARCÍA, S, El escriba del Louvre [Consulta 1-11-2014]. Disponible en: http://www.egiptologia.com/arte/104-obras-en-detalle/1107-el-escriba-del-louvre.html