El incremento de población y el avance tecnológico desde el siglo XVIII al XX

 

Para estudiar la relación entre el avance tecnológico y el incremento de población desde el siglo XVIII al XX vamos a utilizar la tabla 4, que podemos encontrar en la Unidad 4, en la página 102, del manual titulado Historia económica española y mundial de la profesora de la Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA) Esther Pascua Echegaray. Dicha tabla se titula “Porcentajes de incremento de población por periodos” y está dividida en 4 bloques fundamentales, el primero de ellos se refiere a un determinado ratio de años en concreto, los cuales van desde el año 1700 hasta 1900, dando cuatro saltos de 50 en 50 años. Los bloques siguientes hacen referencia a cuatro países: Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia. En el bloque de cada país, y en relación al periodo de años, aparecen una serie de porcentajes en relación al incremento de población sobre el total de cada uno de los países que aparecen en la tabla. Con esta sencilla tabla se puede hacer un análisis, general, sobre cómo afectó la industrialización a cada uno de esos países, o cómo procesos de unificación como el de Alemania o Italia afectaron, en buena medida, al desarrollo industrial y demográfico de cada país. Es importante tanto para analizar el desarrollo de cada país durante los años recogidos en la tabla como para analizar el futuro de dichos países en conflictos como, por ejemplo, la Primera Guerra Mundial.

Esta tabla es un perfecto ejemplo del cambio de ciclo demográfico, del ciclo demográfico antiguo al ciclo demográfico moderno, con la inevitable transición demográfica entre ambos ciclos. El ciclo demográfico antiguo se caracterizaba por una elevada natalidad, una elevada mortalidad, elevada mortalidad infantil y baja esperanza de vida situada en torno a los 25 años, lo cual no quiere decir, evidentemente, que las personas muriesen con 25 años. El ciclo demográfico moderno se caracteriza por una baja natalidad, baja mortalidad, baja mortalidad infantil y mayor esperanza de vida. Pero entre ambos ciclos existe un fenómeno que ya hemos nombrado, la transición demográfica, la cual se caracteriza por alta natalidad y baja mortalidad en su primera fase, y una baja natalidad y baja mortalidad en su segunda fase. Así pues, en la primera fase hay una gran crecimiento de la población y en la segunda este crecimiento se estanca.

En la tabla también podemos apreciar, en Gran Bretaña, como se va produciendo un aumento importante de la población entre los años 1750 y 1850, esto es debido a que el país en ese periodo se encontraba en el periodo de transición demográfica, sobre todo el periodo que va de 1750 a 1800, luego en el que va de 1800 a 1850 el crecimiento se estanca y a mediados del siglo XIX comienza a decaer. Gran Bretaña, entre 1700 y 1900, aumenta su población de una manera descomunal, influida, por supuesto, por su gran desarrollo industrial y ser la cuna de la Revolución Industrial, siendo el baluarte mundial de la industrialización. También influyeron otros aspectos como la colonización, su victoria en la guerra contra Francia o la estabilidad social a pesar de la baja calidad de vida en los suburbios industriales.

En el caso de Francia ocurre algo diferente al de Gran Bretaña, vemos como en el periodo de 1700 a 1750 se encuentra con un incremento de población característico del ciclo demográfico antiguo y no es hasta el periodo entre 1800 y 1850 cuando sufre un aumento para rápidamente decaer a mediados del siglo XIX. Esto se debe, sobre todo, a los conflictos sociales y las constantes revoluciones que se dieron en Francia durante el siglo XIX, y la miseria que los conflictos trajeron. Así pues podríamos considerar que Francia, debido a su condición, se encontraba muy por detrás de Gran Bretaña, no solo demográficamente sino también industrialmente.

Alemania fue la gran rival industrial de Gran Bretaña junto con Estados Unidos, el país alcanza su periodo de transición demográfica entre los años 1750 y 1850, estancándose en este último y comenzando el siglo XX con un alto porcentaje de crecimiento pero inferior a Gran Bretaña. La industrialización de Alemania, su unificación así como sus victorias contra Francia son indicativos de su crecimiento demográfico.

Por último, en el caso de Italia, vemos que su crecimiento demográfico es más moderado que el de Gran Bretaña o Alemania, a pesar de su unificación, Italia no alcanzó el desarrollo industrial de los citados países, salvo en el norte del país. Podríamos considerar que Italia, a comienzos del siglo XX aun podría encontrarse en la fase de transición demográfica, no llegando hasta más tarde a considerarse un país con un ciclo demográfico moderno.

Así pues, hemos visto como Gran Bretaña, seguida de cerca por Alemania, se encontraba a la cabeza de la Revolución Industrial, tanto a nivel europeo como mundial. En la tabla no aparece Estados Unidos, el Imperio Austrohúngaro o Rusia, aunque sería interesante analizarlos también para comprender mejor la incidencia de dichos países en conflictos tan importantes como la Primera Guerra Mundial o en procesos tan determinantes como la colonización de África y Asia.

BIBLIOGRAFÍA.

ECHEGARAY PASCUA, E. Historia económica española y mundial. 1ª Edición. Madrid: Centro de Estudios Financieros, 2012. pp: 93-113.

La escuela del franquismo

Imagen típica de los colegios españoles de la posguerra.

La Guerra Civil (1936-1939)  supone un cambio de época en la Historia de España e incluso del mundo, ya que la Guerra Civil se encuentra cronológicamente muy cercana a la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), por lo que se asistió a una transformación total de Europa en muy pocos años.

Pero, para comprender la educación durante el franquismo, hay que retroceder en el tiempo, concretamente hacia el sistema educativo basado en la Ley Moyano (1857), la cual trataba de ampliar un poco la educación hacia todas las clases pero mantenía, inevitablemente, una separación de clases y en la que únicamente podían educarse familias con posibilidades económicas. Cualquier niño que quisiese estudiar y no tuviese dinero sería sufragado por el estado. Al menos eso decía la teoría, pero eso rara vez sucedió ya que las familias eran analfabetas en su mayoría, y con situaciones bastante precarias.

Ya en el siglo XX, a partir de 1931, con la Segunda República se intentará acabar con las grandes desigualdades sociales del sistema de la Restauración, situándose en contra de los sectores más poderosos de la sociedad. Había muchos analfabetos, pocas escuelas… por lo que la República se dispone a crear programas para alfabetizar y escolarizar, así como planear la construcción de escuelas. Al comenzar la Guerra Civil todo esto queda paralizado incluso en los territorios en los que la República tenía poder. Tras la guerra se inicia una fuerte reforma que estaría marcada por la autarquía y el aislamiento hasta principios de los años cincuenta, cuando se levanta la condena de la ONU, y se realizan tratados con EEUU y el Vaticano.

Escuela femenina en Higuera de la Sierra (Huelva) en 1962.

La educación es algo que prácticamente se abandonó durante el franquismo. Existía un claro interés por la educación pública pero, ante la falta de capital, se deja gran parte de la educación en manos de instituciones privadas religiosas, las cuales regirán la educación española, poniendo como maestros a muchos militares veteranos de la guerra, lo cual influiría, inevitablemente, en la educación del momento, convirtiéndose muchas de las escuelas en auténticos mini-cuarteles regidos con una severa disciplina militar. Además la escuela estaba influenciada por la Falange y, por tanto, falangistas comenzarían a estar presentes en las aulas para adoctrinar políticamente.

En los años cincuenta fue importante la ayuda norteamericana hacia los niños, ya que enviaban alimentos, como leche en polvo o queso, a los colegios españoles para evitar la desnutrición. Muchas aulas eran rurales y unitarias, con espacios diferenciados, sin diferencia de edad del alumnado en el mundo rural.

Como en la mayoría de dictaduras, las aulas estarían llenas de símbolos políticos y, en este caso, religiosos también. El castigo físico era algo común en la escuela franquista, muy lejos de la concepción que se tiene hoy día sobre la educación. En el mundo rural se estudiaba únicamente con un libro: la Enciclopedia Álvarez, una enciclopedia bastante avanzada a su tiempo. El material era bueno pero, en la práctica, no resultaba efectivo debido a la diversidad de edad de los alumnos y al profesorado. Aunque el material en algunas aula era escaso, como hemos comentado, este sí que era de bastante calidad, con laminas para ilustrar cargadas de detalles, ya fuesen sobre Geografía, Física, Economía o Biología. Destacan también los míticos cuadernos Rubio dedicados al cálculo y la caligrafía, problemas que eran fundamentales en la España de aquellos momentos.

Colegio Sagrado Corazón de Jesús (Sevilla), 1966.

Cabe destacar que los libros eran diferentes para niños y para niñas, ya que no recibían el mismo tipo de educación. Se daba muchísima importancia a la Historia, de la cual rescataban determinados episodios como ejemplos o modelos nacionales, sobre todos momentos de fortaleza hispana con episodios como el de Numancia y Viriato, ejemplos de catolicismo como los Reyes Católicos, de gran Imperio con Carlos I o Felipe II… intentaban buscar justificaciones históricas para reforzar determinados símbolos e ideologías del régimen.

Como conclusión podemos sacar en claro que, en un inicio, la educación y la escuela franquista eran sumamente precarias e incluso estaban abandonadas, llevadas de manera consciente hacia el adoctrinamiento de los alumnos. Estos aspectos contrastan con la buena calidad de libros como la Enciclopedia Álvarez o los cuadernillos Rubio para aprender caligrafía o matemáticas. De una manera u otra, los primeros años de educación franquista fueron duros y precarios, pero poco a poco el sistema educativo iría evolucionando a la par que el régimen, aunque nunca se terminaría de abandonar por completo el adoctrinamiento al que eran sometidos los alumnos.

BIBLIOGRAFÍA

LARA MARTÍNEZ, L. (2012): España actual. Ediciones CEF., Madrid. pp. 167-197.

LARA MARTÍNEZ, L. (2015): Conferencia Universidad UDIMA, Madrid.

La sociedad hispanorromana en época altoimperial

LOS ORDINES.

Senadores.

En la pirámide social hispanorromana, el grupo senatorial era el primero en la escala y, por tanto, el más restringido de los grupos sociales existentes en Hispania. La dignidad senatorial no sólo era hereditaria sino también extensiva a los miembros de la familia.

Unos y otros, por el hecho de ser senadores, formaban parte de la aristocracia romana imperial, un grupo reducido de ciudadanos con un elevado nivel de renta (1.000.000 de sestercios como mínimo). El número de senadores de origen provincial aumentó bastante desde los emperadores flavios (69-96) aunque no se alcanzó la mayoría hasta el siglo III.

Durante los gobiernos de Trajano y Adriano se observa un notorio incremento de senadores provinciales. Además, durante este período los senadores hispánicos tuvieron bastante relevancia, de hecho el número de senadores hispánicos de este período asciende a unos 30 o 35 nombres de los cuales un 75% son originarios de la Bética y el resto de la Tarraconense.

Interpretación libre del Senado romano.

Pero el mayor problema en el estudio de senadores hispánicos es determinar su número, dado que, en muchos casos, su origen es dudoso. Aun así se estima que debió haber habido varios centenares a lo largo del Imperio, repartidos en un número reducido de familias. Además, muchos de ellos fueron cónsules (un 50%).

Ser senador hispano no significaba solo riqueza sino también prestigio y poder. Con estos tres atributos, los senadores constituían una verdadera élite social, por encima de las élites provinciales y urbanas. En el caso hispánico, la pertenencia a estas élites locales procedía de dos vías: la riqueza en tierras de cultivo o pastos y la política mediante la adopción de un patrono fuerte.

Caballeros.

Los caballeros eran otro grupo privilegiado de la sociedad hispanorromana, por su capacidad económica, por su importancia política y por el reconocimiento de su condición social ante los ciudadanos. Eran una minoría cualificada en las ciudades y provincias de Hispania por lo que casos como el de Gades, con 500 equites, fueron excepcionales.

Équite romano (interpretación libre).

Los caballeros destacaban sobre todo por su fortuna derivada de los negocios y que invertían en la compra de tierras. Pero otro grupo de ecuestres destacaban por su servicio en la administración imperial y el ejército.

En Hispania surge un problema similar como con los senadores ya que es muy complicado saber con exactitud su origen. Actualmente se conocen unos 180 ecuestres procedentes de Hispania durante los tres primeros siglos del Imperio. Sea como fuere, constituían la segunda élite en importancia de la sociedad romana imperial, también en Hispania. En Hispania el número se duplicó con los Flavios y alcanzó su máximo desarrollo con Trajano y Adriano.

Decuriones.

También constituían una minoría privilegiada en su ámbito propio, el de las ciudades y provincias de Hispania, donde actuaban como auténticas oligarquías municipales. Controlaron durante varias generaciones el poder político local ocupando las magistraturas, los cargos religiosos o los puestos de la curia municipal. Recurrían a uniones matrimoniales entre familias para perpetuar el poder.

Interpretación libre de un decurión de la caballería auxiliar.

Estos magistrados contribuían a paliar los gastos sociales de su ciudad mediante el sistema tradicional de autofinanciación de los cargos, con independencia de las donaciones públicas que pudieran realizar durante su mandato, bien al inicio, bien mediante aportaciones periódicas. Ser decurión implicaba un compromiso en la financiación de gastos públicos necesarios para el municipio.

Cuando los cargos se convirtieron en cargas hubo dificultades para encontrar candidatos dispuestos a desempeñar estas magistraturas. Si se mantuvieron fue sobre todo porque podían aspirar, en un futuro, a puestos de mayor responsabilidad en la carrera política.

LOS GRUPOS INFERIORES.

La plebe y extranjeros.

Los grupos inferiores constituían la mayoría de la población pero con notorias diferencias entre unos y otros. Sobresalen la plebe y los extranjeros.

Frente a las élites urbanas, la plebe se distinguía no sólo por sus menores recursos sino también por sus condiciones de vida, según vivieran en la ciudad o en el campo. En cualquier caso, los plebeyos se distinguían casi siempre por sus signos externos, especialmente vivienda y vestido. En efecto, mientras la plebe vivía en “insulae” organizadas en torno a un patio central, las élites vivían en “villae” a las afueras de la ciudad. La plebe utilizaba como vestimenta paños lisos mientras que los grupos superiores utilizaban distintivos colores y adornos.

Plebe rural.

Era normal que la plebe se acogiera a la protección de un personaje influyente por lo que, con frecuencia, lo senadores de origen hispánico fueron reconocidos como “patroni” en sus respectivas ciudades.

Plebe urbana.

Otro grupo importante eran los extranjeros, entendiéndolos como procedentes de otros lugares o no ciudadanos, simplemente “peregrini”. Este grupo lo formaban las comunidades hispánicas o no hispánicas aun no romanizadas. Constituían un importante sector de la población hasta la concesión de ciudadanía que hubo con Vespasiano.

Libertos y esclavos.

En los estratos inferiores de la pirámide social se encontraban los libertos y esclavos, aunque con seguridad algunos de ellos gozaron de una buena posición económica. En Hispania, el número de libertos se mantuvo estable durante los primeros siglos del Imperio y los testimonios en algunas ciudades dejan entrever que había bastantes más libertos que esclavos (cinco veces más).

Pero en un sistema social tan jerarquizado y clasista como el romano, el origen servil era una condición discriminatoria aunque se tuviese solvencia financiera, y pocas veces los libertados desempeñaron cargos importantes o subieron de estatus. De hecho, la epigrafía hispánica no aporta ni un solo nombre de liberto como decurión o magistrado municipal. Sobre los libertos ricos no pesaba una discriminación económica ni social sino exclusivamente política. Su origen servil fue un impedimento para el desempeño de cargos públicos.

Esclavos representados en un mosaico alojado en el Museo Nacional del Bardo (siglo II d.C. Túnez, Túnez).

La promoción social de los libertos resultó beneficiosa para los provinciales, el cargo más apetecido por los libertos hispánicos fue el de “sevir augustalis” o miembro del “collegium” encargado del culto imperial en el municipio. La máxima aspiración de un liberto era integrarse en el grupo de los “augustales” lo que suponía el techo de su carrera política. Aun así, el liberto aspiraba siempre a liberarse de su condición social entroncando con una familia de libres y, si fuese posible, de la aristocracia local. Los hijos nacidos de estas uniones ya eran libres y potenciales ciudadanos sin restricciones.

Por último estaban los esclavos, los datos sobre los esclavos en Hispania son bien conocidos. La esclavitud ya fue practicada por los cartagineses antes de la llegada de los romanos pero fueron estos quienes la potenciaron. Con las guerras de conquista se multiplicó el número de esclavos debido a los prisioneros de guerra y a los indígenas que opusieron resistencia.

Pollice verso (pulgares hacia abajo) de Jean-León Gérôme (1872).

Se estima que las cifras de esclavitud alcanzarían varios cientos de miles en época republicana para una población de unos cinco millones. Muchos de estos esclavos fueron utilizados como mano de obra en las minas, en las villas rurales y en los talleres. Eran ante todo fuerza de trabajo fuerza de trabajo a disposición de su propietario pero algunos gozaban de cierta responsabilidad o confianza.

La mayor diferencia radicaba en su condición de privados o públicos ya que los públicos pertenecían a ciudades o al Estado, formando parte de la mano de obra cualificada o realizar otros servicios al cargo de magistrados.

LAS MUJERES.

Hasta hace tan solo unos años, la historiografía solo estudiaba a las mujeres de la aristocracia o de las esclavas pero luego han surgido otros grupos de mujeres que merecen estudio ya que constituían la mayoría.

Se trata de mujeres que, pese a estar sometidas al poder patriarcal, desempeñaron un papel relevante en la vida social como esposas, viudas e hijas, estas últimas muy importantes en función de la dote que su familia solía aportar al matrimonio para asegurar la subsistencia de la esposa en el caso de separación o viudedad.

En la época imperial se otorgó a las mujeres la condición de herederas legales y la capacidad de disponer de sus propios bienes, lo que permitió a algunas mujeres amasar fortunas que utilizaron para diversas cosas como, por ejemplo, convertirse en patronas.

Fresco de una mujer portando una bandeja en la Villa San Marco (Castellammare di Stabia, Italia).

Sin embargo, los datos referidos a la ocupación profesional de la mujer son escasos, la mayoría eran amas de casa pero muchas también desempeñaban un papel importante en la industria textil así como otras profesiones como nodriza, doncella, peluquera o hilandera, en el caso de Hispania también algunas ejercieron de médicos. Su papel también resulta fundamental en la agricultura y ganadería.

Es destacable también su participación en los cultos privados y públicos, sobre todo los relacionados con divinidades femeninas o de procedencia oriental.

BIBLIOGRAFÍA.

BRAVO, G. (2011): Nueva Historia de la España Antigua. Alianza Editorial S.A., Madrid. pp. 186-194.

El Tribunal del Santo Oficio en Sevilla; el origen de la Inquisición española

Sevilla, por su historia, siempre ha sido una ciudad muy arraigada a todo lo relacionado con la Inquisición. Buenas pruebas de ello son la ingente oferta de rutas turísticas temáticas en torno a ello o el propio nombre de la calle “Callejón de la Inquisición”, situado  en el barrio de Triana, junto al Castillo de San Jorge.

El célebre callejón de la Inquisición en Sevilla.

El Santo Oficio comenzó a funcionar por primera vez en el año 1481, concretamente en Sevilla, con la quema de seis personas vivas. A raíz de ese acto, la Inquisición experimentaría un rápido ascenso, estableciéndose tribunales en casi toda la Península. Tres años más tarde, en la misma ciudad de Sevilla, se aprobaban las primeras reglas inquisitoriales.

Fotografía del extinto convento de San Pablo.

Su primera sede fue el convento de San Pablo de los dominicos, cedido por la orden al Santo Oficio para así intentar ponerse por encima de los franciscanos. Aunque al poco tiempo tuvieron que trasladarse al Castillo de San Jorge, frente al río Guadalquivir, por problemas de espacio. Estos problemas de espacio no se solucionarían al cien por cien con el traslado, por lo que el tribunal del Santo Oficio en Sevilla tuvo que diseminar las dependencias por toda la ciudad.

Maqueta del Castillo de San Jorge en el interior del museo que lleva el mismo nombre.

El tribunal en Sevilla estaba compuesto, a comienzos del siglo XVI, por tres inquisidores, un juez de bienes confiscados, un fiscal, cuatro secretarios, un receptor, un alguacil, un escribano, un abogado, dos alcaides, un notario, un nuncio, un escribano, un portero, dos capellanes, un médico, seis consultores juristas y seis consultores teólogos.

El objetivo primordial del tribunal era perseguir y juzgar a los falsos judíos conversos. Aunque también perseguían a blasfemos, herejes, bígamos, usureros, sodomitas, brujos y brujas, hechiceros y clérigos que hubiesen tenido aventuras sexuales.

Los autos se realizaban al principio en los exteriores de la Catedral y posteriormente en la Plaza de San Francisco, a pocos metros de la Catedral. También se realizaron autos en determinadas iglesias de la ciudad, como la de San Marcos. Únicamente en el siglo XVI se tiene constancia de diecisiete autos en la ciudad.

Auto de fe (Francisco de Goya, 1812-1819).

Un auto le costaba bastante dinero al tribunal del Santo Oficio, por lo que se intentaban espaciar lo máximo posible en el tiempo a pesar de que su carácter debía ser anual. La condena tenía lugar en el mismo sitio donde se realizaba el auto, aunque el suplicio se realizaba en un lugar diferente, a veces incluso en varios lugares de la ciudad a la vez.

Aunque el tribunal del Santo Oficio en Sevilla aguantó hasta los estertores de la Inquisición a comienzos del siglo XIX, su época de mayor actividad fue entre el año de su fundación y 1524. Durante estos cuarenta años se quemó a más de 1000 personas y se hizo abjurar a unas 20.000 sólo en la ciudad de Sevilla. El más famoso de los autos fue precisamente el de 1524, ya que el tribunal, hasta entonces centrado en los judíos, da un giro hacia los moriscos, convirtiéndolos en su blanco principal. Desde 1524 hasta finales del siglo XVI se darán sonados casos; en 1540 el del morisco Gaspar; en 1541 el matrimonio compuesto por Jerónimo Díaz y Elvira González; y en 1554 los moriscos Juan, Martín y Juan Torrera.

Al respecto de los brujos, brujas y hechiceros, el tribunal de Sevilla no se prodigó demasiado, centrando su atención en judíos y moriscos. El caso más sonado fue el de Inés de los Ríos, acusada de brujería pero absuelta debido a su posición social.

La expulsión de los jesuitas en 1767, el tribunal de Sevilla aprovechó para mudarse al Colegio de las Becas Coloradas en 1778 debido a las malas condiciones en las que se encontraba el Castillo de San Jorge.

El tribunal del Santo Oficio en Sevilla, como he comentado, seguiría teniendo actividad hasta comienzos del siglo XIX, cuando se abolió la Inquisición, aunque su papel dentro del marco territorial así como su actividad comenzaron a decrecer a partir del siglo XVII.

BIBLIOGRAFÍA

ALMA MATER HISPALENSE. La Inquisición. Sevilla siglo XVI. [Consultado el 10/05/2016] En línea: http://personal.us.es/alporu/histsevilla/inquisicion.htm

WIKIPEDIA. Inquisición española. [Consultado el 9/05/2016] En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/Inquisición_española

Claves acerca de la “Gran Depresión” de 1929

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Wall Street (Nueva York) en octubre de 1929.

LA CULTURA DEL CRÉDITO

Aunque a día de hoy esté completamente asentada y aceptada en la mayoría de países capitalistas, para comprender bien una de las principales causas de la depresión económica de 1929 es preciso indagar acerca del momento en el que el crédito se normalizó en EEUU y, también, en el mundo occidental. Aunque el crédito prácticamente ha existido a lo largo de toda la Historia, fue en esta época cuando se extendió a todos los estratos de la sociedad.

La ambición de grandes, medianos y pequeños inversores propiciaron la mayor caída de la bolsa de la que se tiene constancia. Animados por el éxito de otros, los inversores novatos pidieron prestadas grandes cantidades de dinero para invertir en bolsa, lo cual ocasionó la quiebra de miles de bancos.

Los precios de las acciones se desplomaron, durante los últimos 5 años el mercado solo había subido, pero ese 24 de octubre algo había cambiado, no había apenas compradores pero sí muchos vendedores.

Para comprender cómo se llegó a este problema hay que remontarse diez años. Los años de prosperidad. En 1919, tras la Primera Guerra Mundial, Estados Unidos era un país optimista, la economía estadounidense gozaba de buena salud, gracias, en parte, a que su territorio no había sido atacado durante la Gran Guerra. Fue un momento de grandes cambios tecnológicos; lo que anteriormente era un lujo ahora se había convertido en una necesidad, se había creado el estado del bienestar. Hubo una ola de consumo masivo, todo el mundo consumía y se generalizó la venta a plazos, para aumentar el consumo. La sociedad estadounidense quería vivir el momento, no preocuparse por el futuro, el mundo había pasado por una gran calamidad y era el momento de disfrutar.

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Los “felices” años veinte.

Todo el mundo se creía en el derecho de disponer de todo, la gente pensó que era “rica”. La facilidad para conseguir créditos disparó el consumo a la par que el endeudamiento de las familias. Además, el gobierno estadounidense había generalizado la venta de bonos del estado o también llamados Bonos Libertad, los cuales se usaron para financiar la guerra. Era una especie de préstamo por parte de los ciudadanos o fondos similares a los plazos fijos, recibiendo así el pago de intereses sobre el valor del bono. La venta de bonos se promocionaron con grandes campañas y la gente de a pie comenzó a endeudarse con el fin de invertir y así conseguir un beneficio sobre la inversión. Podían seguir su inversión día a día, la inversión se generalizó, se hizo parte de la cultura norteamericana.

Pero los banqueros de Wall Street aprovecharon el auge de los Bonos Libertad para lanzar al mercado bonos corporativos. En vez de comprarle bonos al gobierno lo harían a compañías privadas y se perdió el miedo a la inversión. Comenzó así la especulación, una especulación que iba desde lo más alto hasta lo más bajo, apareció una cultura de la especulación a la par que se asentaba una cultura del crédito. Hubo especulaciones en todo tipo de valores, un sistema que era imposible de mantener.

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Times Square (Nueva York) en septiembre de 1929, poco antes del ‘crack’.

Pero este sistema funcionó durante casi diez años, diez años en los que grandes inversores se enriquecieron y ciudadanos de a pie invirtieron todo su capital con la esperanza de aumentarlo y así poder pagar todos aquellos lujos que se habían generalizado desde la aparición generalizada del crédito.

¿CÓMO SE CONVIRTIÓ LA DEPRESIÓN FINANCIERA DE 1929 EN LA “GRAN DEPRESIÓN” QUE MARCÓ LA MEMORIA COLECTIVA AMERICANA?

25.000 millones de dólares habían desaparecido en cinco días, y la bolsa seguía cayendo sin parar. Los sueldos comenzaron a bajar y proliferaron los despidos. El pánico hacia la bolsa se apoderó rápidamente del pueblo americano, muchos lo habían perdido todo y ahora realizaban “campaña” en contra de la inversión bursátil. Era el comienzo de la “Gran Depresión”.

Muchos se negaban a aceptar las pérdidas y siguieron viviendo como si nada hubiese ocurrido, incapaces de aceptar la realidad, esperanzados en que el mercado volvería a regularse. Algunos se suicidaron, no es una leyenda urbana, eran personas que lo perdieron absolutamente todo en apenas días.

El crack afectó incluso a aquellos que no habían invertido en bolsa debido al frágil sistema bancario norteamericano, tremendamente atomizado. En 1931 habían quebrado más de 2000 bancos y con ellos  también el dinero de los clientes, los cuales perdieron todos sus ahorros al no existir un fondo federal que diese garantías.

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El rostro de la Gran Depresión; Florence Owens Thompson.

Ante el pánico y la quiebra de determinados bancos, la gente comenzó a retirar sus fondos, lo que ocasionó un efecto dominó en el sistema bancario estadounidense. La gente desconfiaba de los bancos y comenzó a llevarse el dinero a sus casas. La caída de la bolsa no generó la “Gran Depresión” pero inició una serie de acontecimientos que la generaron. Los bancos, los corredores y los inversores prestaban dinero a las empresas, cuando estos préstamos comenzaron a negársele a dichas empresas, muchas entraron en bancarrota y así comenzaron los despidos masivos. Al no haber empleo bajaba la demanda, lo cual causó un daño traumático a la sociedad. Comenzó la crisis de liquidez, era imposible obtener un crédito para mantenerse a flote, desde una gran corporación hasta a una pequeña tienda de barrio.

Aquellas personas mayores y poco preparadas jamás encontrarían empleo. Se produjo un gran cambio, un cambio instantáneo al que es imposible adaptarse, en la sociedad estadounidense. Las personas eran incapaces de hacer frente a sus créditos e hipotecas por lo que eran embargados o desahuciados. Esto no fue algo aislado, afectó a la mayor parte de la población. El pueblo estaba sumido, de manera general, en una depresión, un trauma que sería imposible de olvidar.

BIBLIOGRAFÍA

Echegaray Pascua, E. Historia económica española y mundial. pp: 213-226. 1ª Edición. Madrid: Centro de Estudios Financieros, 2012.

Las políticas sociales durante las legislaturas de José Luís Rodríguez Zapatero

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OBJETIVOS
El fin de esta entrada es enumerar y analizar las políticas sociales más polémicas e importantes que se llevaron durante las VIII y IX legislaturas en España, con José Luís Rodríguez Zapatero como presidente del país. Fuertemente criticadas por unos, alabadas por otros, las políticas sociales del gobierno central durante los siete años de mandato socialista no dejaron indiferente a nadie e incluso años después siguen siendo el tema central de intensos debates. Los objetivos que se plantean son los que se indican a continuación:

  1. Introducir, de manera general, el momento político de las dos primeras legislaturas, así como la incidencia de la crisis económica en el gobierno socialista.
  2. Enumerar y analizar las medidas sociales más importantes de la VIII Legislatura.
  3. Enumerar y analizar las medidas sociales más importantes de la IX Legislatura, así como la incidencia de la crisis económica en las políticas sociales.
  4. Realizar un balance final sobre dichas políticas sociales.

INTRODUCCIÓN
En el año 2000, tras las constantes derrotas del Partido Socialista Obrero Español, PSOE en lo sucesivo, frente al Partido Popular, PP de aquí en adelante, el partido decide realizar un Congreso para elegir Secretario General. El favorito era el antiguo abogado y profesor universitario José Bono Martínez, destacada figura dentro del partido con una importante carrera política a sus espaldas, de ideas moderadas y carácter afable, perfecto para intentar captar votantes desilusionados con el Partido Popular. Pero, finalmente, y para sorpresa de muchos, acaba ganando un “desconocido” diputado por León: José Luís Rodríguez Zapatero, el cual le daría un vuelco al panorama político español y llevaría al PSOE a la victoria electoral durante dos legislaturas.

En la oposición, Zapatero atacó duramente aspectos como la guerra de Irak o el desastre del Prestige, pero coincidía en la política antiterrorista con el PP. Respecto a las políticas sociales, José Luís Rodríguez Zapatero reivindicó desde un primer momento una serie de medidas que consideraba necesarias para un país europeo de primer orden y que serían esenciales, según sus palabras, para que la democracia gozase de buena salud.

El gobierno del PP, con José María Aznar al frente como cuarto presidente de la democracia, comenzaba a dar síntomas de fatiga. Por un lado su apoyo a la guerra de Irak había generado una fuerte oposición ciudadana, su política internacional no era bien vista por la opinión pública española e internacional, la gestión del desastre ecológico del Prestige en Galicia ocasionó también un fuerte rechazo.

Mientras tanto, Zapatero seguía inmerso en la oposición con una campaña electoral tremendamente efectiva, llena de caras conocidas y orquestada por el publicista Juan Campmany. Zapatero comenzó a hacer fichajes personales, su objetivo era dar entrada a un pequeño grupo de independientes que justificasen sus constantes menciones a la sociedad civil como nueva manera de hacer política.

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Pero el panorama de las elecciones del año 2004 no era muy alentador para Zapatero y su equipo, aun así, el discurso social y antibelicista había calado hondo en la sociedad y Zapatero lo sabía. Los sondeos aseguraban una nueva mayoría absoluta para el Partido Popular, esta vez con Mariano Rajoy a la cabeza y el líder socialista era consciente de ello. Aun así Zapatero estaba convencido de su papel en la política del país, algo que afirmó al diario El Mundo con las siguientes palabras: “Gane o pierda, yo soy el futuro. Si gano, se abrirá en este país una etapa de recuperación en la vida política. Haré una importante regeneración democrática […] Si pierdo, haré una oposición responsable, estaré abierto al diálogo con el Gobierno y esperaré a que el proyecto acabe cuajando”.

El PSOE de Zapatero comienza a ganar las elecciones a las 13:30 del día 11 de marzo de 2004, cuando Ángel Acebes -Ministro del Interior- comparecía para dar las primeras informaciones sobre los atentados que habían tenido lugar esa misma mañana en las estaciones de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo y la calle Téllez de Madrid. Estos atentados del 11 de marzo -llamados hoy día 11M- provocaron un fuerte rechazo ciudadano y un giro inesperado hacia el candidato socialista. El gabinete de José María Aznar se vio completamente desbordado por el atentado y tomó la decisión de atribuir el atentado a ETA ya que barajar, públicamente, la posibilidad de un atentado islamista como el de las Torres Gemelas de Nueva York -11 de septiembre de 2001- sería cavar la tumba política del partido de cara a las inminentes elecciones.

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A medida que avanzaba el día, la falsa información transmitida por el Gobierno iba quedando en evidencia y la idea de que ETA había perpetrado el atentado se iba desvaneciendo a la par que aumentaba el rechazo hacia el Partido Popular. Las elecciones generales celebradas el 14 de marzo de 2004 -solo tres días después del 11M-  culminaron con la victoria del PSOE por mayoría simple. La participación fue del 75,7%, el PSOE acaparó el 42,6% del voto mientras que el PP alcanzó el 39,9%, pasando de la mayoría absoluta a la oposición. Las reformas y medidas que se adoptasen por parte del nuevo Gobierno socialista serían puntualmente apoyadas por los partidos Izquierda Unida y Esquerra Republicana de Cataluña gracias al Pacto de Tinell.

Este nuevo panorama político resultaba esperanzador para muchos y desconcertante para otros. En palabras del entonces presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), José María Cuevas, la victoria del PSOE se resumía con las siguientes palabras: “Con este resultado electoral, tenemos a un PSOE en el Gobierno que no estaba preparado para gobernar, y a un PP en la oposición que no estaba preparado para pasar a la oposición. Vamos a ver cómo salimos de ésta”. Se iniciaban así siete años y medio de Gobierno del PSOE.

El PP no reaccionó bien ante este nuevo panorama y alegó que los españoles habían votado influenciados por el miedo del atentado, intentando así deslegitimar el resultado favorable al PSOE, argumento que los socialistas rebatían aludiendo a la manipulación informativa por parte del PP. Se inició incluso una teoría de la conspiración por parte del diario El Mundo y la emisora COPE, teoría que situaba a miembros del PSOE y el Cuerpo Nacional de Policía como planificadores del atentado del 11M con el fin de obtener una victoria electoral. Junto con esta teoría comienza una feroz campaña por parte del PP contra casi todas las medidas que tomaba el gabinete socialista, esta oposición por parte de los populares no surtió efecto hasta la “aparición” de la crisis económica en el año 2008.

Zapatero y su gobierno iniciaban así una serie de reformas de todo tipo, destacando sobre todo las políticas sociales, posiblemente las más importantes y polémicas de los últimos tiempos. Muchas se hicieron efectivas, otras no llegaron nunca. Debido a la mediatización de la crisis, las claras tendencias de los medios de comunicación en el momento y la opinión popular resulta harto complicado realizar un análisis objetivo sobre las políticas sociales de los años de Zapatero en el Gobierno pero, en el presente análisis, intentaré mostrar los principales aciertos, limitaciones y desaciertos de la administración socialista en materia social entre los años 2004 y 2011.

LA PRIMERA LEGISLATURA (2 de abril de 2004 – 31 de marzo de 2008)
Esta primera legislatura, la VIII de la democracia, estuvo marcada por la estabilidad económica del país. España aun no era consciente del enorme endeudamiento de las familias -70% de la renta según el Banco de España en 2005- en torno a la compra de la vivienda, un problema que llevaba tiempo gestándose y que aun no había mostrado su peor cara. Esta aparente tranquilidad económica le valió al Gobierno socialista para llevar a cabo gran cantidad de políticas sociales. Zapatero ganó con un programa electoral muy potente en materia social, estas promesas sociales eran su principal baza en las elecciones -junto con la guerra de Irak y el fin del terrorismo- por lo que suponían una prioridad a la hora de afrontarlas. De quince promesas en materia de derechos civiles y política social se cumplieron diez de ellas, y cuatro se pudieron cumplir a medias.

  • La primera fue la Ley orgánica 1/2004 de 28 de diciembre: Ley integral sobre violencia de género.   A partir de los años 90, la violencia sufrida por mujeres a manos de sus parejas se perfiló como uno de los principales problemas sociales del país, a pesar de que España contaba con unas cifras bastante bajas con respecto a Europa. Zapatero, en campaña y a pie de calle, prometió que su primera ley estaría dedicada a proteger a las mujeres del maltrato de sus parejas. Esta ley fue aprobada en diciembre de 2004 por unanimidad en el Congreso de los Diputados, conociéndose como Ley contra la Violencia de Género. Esta no solo penalizaba contundentemente la violencia machista sino que también incluía una serie de medidas sociales y educativas. No consiguió reducir de manera eficiente los asesinatos de género. Con ella se generó un intenso debate al penalizar de manera más dura la violencia del hombre contra la mujer que de la mujer contra el hombre. A día de hoy sigue siendo objeto de debate.
  • Regularización de los inmigrantes en relación a la Ley orgánica 4/2000: Ley de Extranjería. En el momento en el PSOE de Zapatero entró en el Gobierno, en España existían más de un millón de inmigrantes sin papeles. A comienzos de 2005 el Gobierno otorgó papeles a casi 600.000 inmigrantes ilegales que acreditasen que llevaban seis meses o más en España, no tenían antecedentes penales y tenían un contrato de trabajo. Otra propuesta que ha sido, y sigue siendo, objeto de intensos debates sobre la inmigración y el tema laboral en España.
  • Ley 13/2005 de 1 de julio: Matrimonio homosexual. Una de las leyes más controvertidas del Gobierno de Zapatero y una de sus principales promesas electorales. Otros países de Europa ya habían aprobado leyes parecidas e internacionalmente no era ninguna novedad pero sí suponía un avance en las relaciones entre personas del mismo sexo. Permitía a personas del mismo sexo contraer matrimonio y entrar en las listas de adopción. El Vaticano la tachó de aberrante, el Foro  Español de la Familia recaudó firmas en defensa del matrimonio y la infancia, y el PP se opuso totalmente a dicha ley llegando a presentar incluso un recurso ante el Tribunal Constitucional.

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  • Ley 15/2005 de 8 de julio: Agilización de los procesos de separación y divorcio, también conocido como “Divorcio Express”. En ella fue regulada la custodia compartida y agilizó el proceso de divorcio, que ahora se podía solicitar a los tres meses de matrimonio, sin alegar motivos y sin separación previa.
  • Subida del SMI y reforma del mercado laboral. Zapatero realiza una subida sin precedentes del salario mínimo interprofesional, una subida del 22% que pasaba de los 460€ anteriores a 513€, organizando un plan de subidas y alcanzando los 600€ en el año 2008. Se llevaron a cabo acuerdos con los sindicatos para la mejora y el crecimiento del empleo con medidas como la subida de las bonificaciones a la contratación indefinida.
  • Ley 39/2006 de 14 de diciembre: Ley de Dependencia y creación de red de servicios de atención. Su objetivo era mejorar la asistencia a personas dependientes estableciendo tres grados de dependencia: moderada, severa y gran dependencia, sentando las bases para el Sistema Nacional de Atención a la Dependencia. En palabras de Zapatero se estaba creando “el cuarto pilar del Estado del Bienestar”. Las personas dependientes obtenían el derecho de recibir atención pública de diferentes formas: teleasistencia, centros de día, ayuda a domicilio, asistente personal o prestación económica. Con la llegada de la crisis, aumentaron las listas de espera y, a día de hoy, aun existen cientos de miles de personas que demandan este tipo de ayudas.
  • Ley orgánica 2/2006 de 3 de mayo: Nueva Ley de Educación. Introducía la nueva asignatura llamada Educación para la Ciudadanía, duramente criticada por la oposición y la jerarquía católica. También suavizaba la enseñanza y eliminaba la obligatoriedad de la asignatura de Religión. En palabras del Gobierno era una ley basada en la igualdad, la tolerancia, la justicia y el respeto.
  • Subida de las pensiones mínimas por encima del IPC. Aumenta el 36% para aquellas personas que tuviesen un cónyuge a su cargo, un 28% para las que no tuviesen cónyuges y un 19% para las no contributivas.
  • Ley orgánica 3/2007 de 22 de marzo: Ley de igualdad de trato. Ampliaba el permiso de paternidad a 15 días, obligaba a los partidos a presentar listas con, al menos, un 40% de mujeres y sentó las bases del futuro Ministerio de Igualdad.
  • Creación del Ministerio de la Vivienda. Zapatero recuperó en el año 2007 un antiguo Ministerio que fue creado en 1957 y suprimido en 1975. El objetivo de este nuevo Ministerio era frenar la burbuja inmobiliaria española que se había ido gestando en los últimos compases de los años 90 además de facilitar el acceso a la vivienda a familias deprimidas y jóvenes. Intentó contener la continúa subida del precio de la vivienda sin éxito, ya que fue el estallido de la propia burbuja lo que hizo bajar el precio de la vivienda. El Ministerio fue suprimido a finales de 2010, pasando sus competencias al Ministerio de Fomento.

Así pues hubo gran cantidad de medidas que se quedaron a medias sin conseguir el objetivo propuesto, pero fueron las menos, estas fueron la creación de 180.000 Viviendas de Protección Oficial (VPO) al año, cifra bastante generosa ya que solo se consiguieron crear 84.000 anuales. Becar al 50% de los estudiantes en la enseñanza post-obligatoria, la ley de plazos del aborto o la subida del 20% de las becas universitarias.

Aún así el PSOE de Zapatero prácticamente cumplió su programa electoral, sobre todo en materia social, objetivo que se puso el Estado para defender unas condiciones básicas de igualdad. Para los clásicos socialdemócratas, las medidas adoptadas por el gabinete de José Luís Rodríguez Zapatero eran chocantes ya que se había avanzado hasta conseguir el matrimonio entre personas del mismo sexo, se intentaba luchar -sin mucho éxito- contra la violencia machista o se lograba la igualdad entre hombres y mujeres, tanto en el ámbito laboral como en el social. Algunas cuestiones se quedaron a medias, sobre todo en materia de vivienda y educación, pero el avance social fue bastante importante algo que el ciudadano de a pie notó de forma efectiva gracias al importante aumento del SMI y las pensiones. Además, aunque ya estaba mostrando síntomas, en España aun no había estallado la burbuja inmobiliaria y la crisis aun no había “llegado” a la Península Ibérica.

SEGUNDA LEGISLATURA (1 de abril de 2008 – 13 de diciembre de 2011)
El 9 de marzo de 2008 se celebraban en España las elecciones generales. El PSOE había recuperado la confianza de su electorado, perdido durante los últimos años de Felipe González, gracias al cumplimiento de gran parte de su programa electoral en materia social. Aun así, la inminente crisis económica ya se hacía notar en el país y la política de gasto llevada por parte del gabinete socialista no era bien vista a ojos de los sectores más conservadores, los cuales además recelaban del Gobierno del PSOE por sus medidas sociales más radicales. La participación fue del 73,85% y el PSOE ganó, de nuevo, con mayoría simple obteniendo 169 escaños frente a los 154 del PP. De nuevo, las reformas y medidas del PSOE serían puntualmente apoyadas por otros partidos con menor representación en el Congreso de los Diputados.

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En esta segunda legislatura, la IX legislatura de la democracia, el gabinete de Zapatero se centró más en cuestiones económicas que sociales, obligado por la recesión. Aun así, el Gobierno también incluía medidas sociales en su programa electoral pero estas, en conjunto, resultaban menos radicales que las de su anterior legislatura. Esta segunda etapa de Zapatero como presidente del Gobierno no llegaría a terminar de forma natural, durando únicamente tres años y medio, teniendo que convocar elecciones anticipadas en noviembre de 2011. Fue una legislatura marcada por la crisis económica, la cual se agudizó con la caída de Lehman Brothers en septiembre de 2008, pocos meses después de las elecciones. Aunque la recesión ocurrió en muchos otros países, España la sufrió de una manera diferente debido al problema de la burbuja inmobiliaria, un problema que el gabinete socialista ya intentó solucionar, sin el éxito esperado, con la creación del Ministerio de la Vivienda.

El Gobierno comenzó entonces a evitar la palabra “crisis” utilizando otros tecnicismos que únicamente empeoraban su imagen. La política social de Zapatero también sufrió a causa de la crisis pero, aun así, se siguió intentando avanzar en materia social con las siguientes medidas:

  • Creación del Ministerio de Igualdad en 2008. Este nuevo Ministerio se creó para impulsar las leyes de Igualdad y Violencia de Género, al frente de él se puso a la polémica ministra Bibiana Aído Almagro representante del sector más feminista del PSOE. Este Ministerio tenía como objetivo principal eliminar todo tipo de discriminación entre las personas, ya sea por origen racial, sexo, ideología, religión o cualquier otro aspecto que pudiese generar rechazo. Su principal cometido fue velar por el derecho de la mujer.
  • Ley orgánica 2/2010 de 3 de marzo: Interrupción voluntaria del embarazo o Derecho al aborto. Una de las medidas más polémicas de la segunda legislatura de Zapatero y que originó el rechazo del sector más conservador del país. Fue una medida que estuvo a punto de no ser aprobada pero que finalmente llevó a cabo la ministra Bibiana Aído. Se despenalizó el aborto en determinados supuestos y se consideró al mismo un derecho de la mujer. Originó un intenso debate entre la población y causó un fuerte rechazo de la opinión pública.

A pesar de intentar avanzar con las anteriores medidas, el gabinete socialista  tuvo que dar marcha atrás en determinados avances sociales de la anterior legislatura, algo que también minó su imagen y que “hirió de muerte” al Gobierno:

  • Reforma laboral. La cual abarataba el despido y ocasionó una huelga general en el otoño de 2010. Su objetivo, según el gobierno, era flexibilizar el mercado ante la crisis económica. Fue una reforma larga y espinosa que estuvo salpicada en todo momento por el, cada vez más alto, paro en el país.

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  • Reforma de las pensiones. Esta reforma, tremendamente impopular, aumentaba la edad de jubilación de 65 a 67 años, aunque con excepciones. Se aumentaba así el número de años cotizados para obtener derecho a cobrar el 100% de la pensión. Esta reforma intentó poner control al fenómeno de las jubilaciones anticipadas que se llevó a cabo durante los años de bonanza y establecía que si una empresa decidía jubilar anticipadamente al trabajador sería la propia empresa quien tendría que hacerse cargo de los gastos.

Estas medidas no lograron evitar que la tasa de paro superase el 20% de la población activa, doblando la media europea. Además, las políticas sociales de ambas legislaturas ocasionaron un cierto rechazo en determinados sectores de la población que veían estas medidas como un “derroche” por parte del Gobierno. El gabinete socialista comenzó a dar una imagen de improvisación, se anunciaban medidas e inmediatamente se rectificaban, perdiendo la credibilidad.

Las medidas impopulares junto con los recortes sociales produjeron una ruptura entre el Gobierno y la ciudadanía, además los medios de comunicación comenzaron a criticar duramente a Zapatero, algo que muchos de ellos no habían hecho anteriormente y que incluso habían llegado a alabar la gestión del país. Además, la reforma Constitucional anunciada en agosto de 2011 terminó por dar el toque de gracia al Gobierno, perdiendo la confianza del electorado afín a las ideas del partido.

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Ante la situación, considerada por muchos, descontrolada, el gabinete socialista de Rodríguez Zapatero decidió efectuar un adelanto electoral al 20 de noviembre de 2011. Zapatero decidió no volver a presentarse como candidato y en su lugar dejó al entonces Ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba. Mariano Rajoy y su equipo, que llevaban liderando la oposición popular desde el año 2004, supieron aprovechar la situación y presentaron un programa electoral moderado cargado de medidas sociales y económicas que atrajeron a sectores que anteriormente no eran afines al PP. Así pues, el PP con Rajoy a la cabeza fue el vencedor de las elecciones acaparando el 44,63% de los votos, logrando la mayoría absoluta, frente al 28,76% del PSOE que obtenía el peor resultado de la democracia. Partidos como Izquierda Unida o UPyD ganaban apoyo llevándose parte del descontento electorado socialista. Se iniciaba así lo que el PP de Mariano Rajoy denominó como “el cambio”, contando con el apoyo de parte de los medios de comunicación y determinados sectores de la ciudadanía.

BALANCE Y LEGADO
Sobre las dos legislaturas de Zapatero se ha debatido intensamente en los medios de comunicación y muchas voces llegaron a denominar al presidente leonés como el peor presidente de la democracia, opinión que se mantiene hoy día en determinados medios y sectores. España pasó del amor al odio hacia José Luís Rodríguez Zapatero, el que es calificado como el peor, o el segundo peor -según determinados sectores a día de hoy-, presidente de la democracia fue en su día elogiado como el presidente más progresista de la Historia de España, y lo cierto es que una calificación no quita la otra.

Es evidente que el paquete de políticas sociales llevadas a cabo durante la primera legislatura supuso un cambio radical en España y contribuyó a justificar el término “Estado del Bienestar”. Para muchos ciudadanos, con Zapatero, su situación cambió de la noche a la mañana en todo tipo de  aspectos y llegó a considerarse un ejemplo en determinados países. Pero la mala gestión económica le pasó factura a un Gobierno que restó importancia a la evidente crisis económica y burbuja inmobiliaria que vivía España.

Tras su salida del gobierno y el escenario político español, la opinión pública siguió dilapidando a Zapatero y sus ministros, algo que tuvo que padecer el entonces líder del PSOE Alfredo Pérez Rubalcaba, quizá el último “zapaterista” visible a ojos de la ciudadanía. Pero, a día de hoy, determinados sectores socialistas y miembros del PSOE, por ejemplo Elena Valenciano, alaban la gestión durante la primera legislatura y su gran avance en política social, un avance sin precedentes cargado de polémica que sigue generando debates y tertulias a día de hoy.

De una manera u otra Zapatero dejó huella en España como presidente, al igual que también minó la imagen del PSOE, partido que desde entonces, y con la aparición de nuevas fuerzas políticas, no hizo más que perder apoyo en toda la Península, resultando Andalucía su último bastión en 2015. Podría asegurarse que Zapatero inició el principio del fin de la hegemonía de los dos grandes partidos en España, dividiendo al electorado y propiciando la creación de alternativas que cambiarían por completo el escenario político en España.

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